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jueves, 31 de enero de 2013

Capítulo V


Narra Marlene:

Hablar de mis padres, recordarlos, me traía muchos recuerdos, los cuales me destruían emocionalmente. Aunque hablar de destrucción a esta altura, es algo irónico. No hay forma de que yo esté más arruinada. Ya se agotaron todas las opciones, ya no tengo nada.  ¿Mis mejores amigas? muertas. ¿Mis padres? Quién sabe dónde rayos están, y tal vez jamás regresen de sus aventuras, son tan irresponsables que seguramente olvidaron que tienen una hija. ¿Mi novio? me odia y me lo dejo en claro. Las cosas con el cambiaron completamente hace un tiempo. Pero podía soportarlo, podía enfrentarlo y todavía tenía esperanzas de que el volviera a tratarme como antes. Pero lo que sucedió me dejo sin fuerzas, ya no puedo sostenerle la mirada, ni pelear contra sus gritos, contra sus palabras. El debería olvidar todo y quedarse a mi lado, yo no puedo salir a correr detrás de él, y rogarle que por favor no me abandone. Es simple… ya no hay más opciones. Justamente esa tarde Nicholas entro especialmente a hablar de eso. Lo noté preocupado, intranquilo, alarmado. Pero él era único. Nick podía estar malhumorado, enojado, furioso, pero siempre me trataba con sensibilidad. Me conocía muy bien y sabía que cualquier cosa, aunque fuese mínima, podía hacerme mucho daño.

-Mar, ¿Podemos hablar? ¿Te sientes bien? – Pregunto con serenidad mientras se acercaba a una silla para luego sentarse, justo al lado de mi cama.

-Sí, Nick. Yo tengo que decirte algo. – Respondí segura. El solo hice un gesto con su cara haciéndome entender que yo podía comenzar a hablar cuando quisiera. Él estaba ahí, y me escucharía. – Jacob no quería venir a verme, ¿no es así? – Cuestione con la certeza de que tenía la razón. Mi mejor amiga bajo la mirada hacia el suelo por unos segundos, y luego se atrevió a fijar otra vez sus ojos en los míos. – No me mientas, por favor. – Agregue algo decepcionada.

-Si… la verdad es que yo lo convencí. Y realmente me arrepiento de haberlo hecho. Pensé que te haría feliz, pero es un idiota. – Confesó sin obstáculos. - No tienes que preocuparte más por él, preocúpate por ti, y solo por ti. – Reprocho seriamente. Notablemente, le había molestado mucho la actitud de Jacob.

-Lo amo, Nick. ¡No puedes pedirme que no me preocupa por el! – Exprese desdichada.

-Es un idiota Marlene, y sé más sobre el de lo que tú crees. – Comentó dejándome completamente muda. En ese instante me calme. Me quede intacta, con la mirada baja. No dije una sola palabra más. ¿Cómo Nicholas podía saberlo? Se suponía que era mi secreto, y que estaba muy bien oculto. Jacob solo se descontrolo una vez y me juro que nunca volvería a pasar. Lo entendí, y entonces le prometí que nadie se enteraría. Pero… -  ¿Cómo? ¿En qué momento descubrió lo que ocultaba? No puede ser. – Pensé casi sin aliento. Cuando regrese a encontrarme conmigo misma, sentí que Nicholas había tomado mi mano entre la suyas. Este chico me haría confesar lo que estaba escondiendo. Ya no podía resistir a seguir ocultando todo.

-Mar… – Empezó a hablarme nuevamente apretujando aún más mi mano. – Necesito saber… ¿Jacob te lastimo, te lastimo mucho… no es así? – Preguntó cuidadoso, pues notaba algo de miedo en sus palabras. Sé que temía a hacerme daño. Y por dentro mi corazón temblaba, sentía una fuerte presión en el pecho, pero al mismo tiempo podía hallar un gran placer en eso. Pues sentía que mi mente y mi cuerpo se liberaban de un gran peso. Ya no tenía que cargar con tantos misterios. De alguna manera, me estaba liberando.

- Jacob me golpeo. – Revelé fría, dejando al instante a mi mejor amigo desconcertado. – Solo una vez. – Acoté. – Y no, no necesito que te sientas culpable porque ya lo superé. Estaba sola, sola. Y pude enfrentarlo, pude pasar por eso sola… - Empecé a desahogarme luego de tanto tiempo tragándome el dolor como si nada. Entonces Nick se sentó sobre mi cama, justo a mi lado. Me rodeo con sus brazos, apoyándome en su pecho y sosteniéndome fuertemente. – Estaba sola allí. No había nadie más que él, y yo. Pero… pero nunca pensé que me haría tanto daño y me causaría tanto dolor. Y no, no pude defenderme… 

- Musitaba alterada mientras seguía hundiéndome en su pecho sintiendo una extraña paz.

-Está bien. Ya no volverá a pasar, nunca más. Y te lo prometo. – Susurro para tranquilizarme. Y lo hizo. Esas fueron las últimas palabras de Nicholas que escuche ese día…
Fue de repente. Otra vez las cosas sucedían de golpe. Desperté perdida, confundida, asustada. Mi corazón latía a mil por segundo, el ritmo estaba completamente acelerado. Me costaba hablar. Quise gritar pero algo dentro de mí no me lo permitía. No había nadie alrededor, solo cuatro paredes blancas que me rodeaban.- No, no otra vez. – Pensé. Y al mismo tiempo cerré mis ojos oprimiéndolos con fuerzas, e intente respirar lentamente buscando la tranquilidad. Cuando regresé a abrirlos, las cosas se habían calmado. Pero nuevamente me preguntaba que rayos había sucedido conmigo. ¿Todo fue una estúpida pesadilla, o me estaba volviendo loca?  - Fue una alucinación. – Me dije a mi misma para no alterarme aún más. Justo en aquel momento, Alex entró para verme.

-Marlene ¡estás despierta! – Dijo mostrando un tono de alegría en cada una de sus palabras. - ¿Cómo te sientes? – Preguntó mientras chequeaba uno de los aparatos que estaba conectado a mi cuerpo, y que controlaba mis signos vitales, entre otras cosas.

-Bien… solo creo que tuve una pesadilla. Pero no es grave ¿o sí?  – Respondí un tanto preocupada.

- Por la noche tuviste una fiebre muy alta. No recuerdas nada ¿no? – Comunico dejándome por unos minutos estupefacta.

- ¿Toda la noche? ¿Qué? ¿Cuántas horas pasaron? Lo único que recuerdo es que estaba con Nicholas… - Mencione intentando hallar una explicación, y afortunadamente, mi médico estaba allí y podía dármela.

- Te dormiste en sus brazos. – Dijo. Y yo sonreí sintiéndome aliviada. Al menos alguien estaba cuidando de mí. – Luego él se dio cuenta de que algo andaba mal, me llamo, y noté que tu temperatura no era normal. – Explico mientras lo oía atentamente. – Pero no te preocupes, no es grave. Solo es a causa del estrés, y de toda la tensión que sientes ahora. Solo fue un poco de fiebre. – Indico por último con serenidad, transmitiéndome aquella sensación, lo que hizo que me quedará un poco más relajada y le restará importancia a la estúpida fiebre y las pesadillas. Cuando termino de chequear que todo estuviese bien, se acercó un poco más hacia a mí, y me sonrió cálidamente como de costumbre. Entonces supe que quería decirme algo más, supe que tenía la intención de hablar más profundamente conmigo, y que esta vez no era nada a lo que debiera restarle importancia. – Marlene… está la policía aquí. Son dos sujetos que quieren hablar contigo. Sé que no suena nada lindo, ni divertido, pero es necesario. Ellos estuvieron aquí desde que todo ocurrió, pero no les permití verte porque no quería exponerte demasiado. Pero ahora creo que llego el momento. Será rápido. – Comentó con detalles, y observándome comprensivamente. Por unos segundos lo pensé, lo procesé en mi mente. En alguna ocasión tenía que hablar y contar todo lo que había sucedido y está era la correcta. Ellos necesitaban de mi testimonio, el único que podían obtener.

-Sí, puedo hacerlo, puedo hablar con ellos, estoy de acuerdo. – Acepté con buena voluntad. Intentaría poner lo mejor de mí en esto. Si había algo que quería y deseaba con todo mi corazón, era que encontraran a aquel hombre que arruino la vida de mis mejores amigas. Aquel que destruyo sus sueños, sus esperanzas, y sus familias. Lo deseaba con toda mi alma, desde lo más profundo de mí ser. Alex giro, y salió hacía afuera. Pero a los pocos minutos regreso junto a dos hombres uniformados. Uno de ellos era un hombre gordo, de estatura media, y con un gran bigote sobre sus labios. El que lo acompañaba, también era de estatura media, pero mucho más flaco. Me saludaron con amabilidad, y dijeron que tendríamos una conversación lo más tranquila posible,  y que además podía tomarme todo el tiempo que necesitaba para responder. Todo estaba bien… solo que sentía inseguridad. Temía a contarlo todo. Tenía miedo de regresar otra vez a ese suceso, y recordar todo detalle por detalle. Eso me parecía horrible, aterrador. Pero podía hacerlo. A pesar de todo, sabía que en el fondo tenía esa fuerza que me ayudaba a salir adelante. Aunque necesitaba a alguien de mi confianza al lado mío. Alguien alentándome, dándome su apoyo. Es por eso que cuando Alex atinó para irse y dejarnos solos, lo tomé fuertemente de la mano, haciendo que retrocediera, un poco confundido.

-Quédate conmigo. – Pedí. - ¿Él puede quedarse, no? – Pregunté segura, pues no podían negármelo, y no podían obligarlo a irse porque era mi doctor y tenía derecho a estar allí. Ellos solo respondieron con un gesto, haciendo realidad mi pedido.

-Está bien, si no hay problemas, me quedaré. – Menciono mientras se sentaba sobre una silla que estaba justo al lado de la cama.

-Entonces, ya podemos empezar. Soy el comisario Ronald Smith. – Se presentó. – Tengo algunas preguntas para hacerle, si alguna la incómoda, solo hágamelo saber. ¿Ok? – Indico con brevedad el procedimiento. Yo asentí accediendo a empezar con todo el cuestionario. Pero antes, su colega, saco una pequeña grabadora, pera registrar con detalles la entrevista completa. -  Bien, Marlene, necesito que me cuentes con exactitud como sucedió todo. Desde el primer minuto. – Pidió como si fuese algo simple. Me quede paralizada por unos minutos, hasta me dije a mi misma que debía hablar, no tenía que perder el tiempo.

-Bueno… Ese día desperté. Y me sentí extraña porque no había nadie en la habitación.              Es por eso que me levanté y fui a buscarlas. En la casa no encontré nada, y me dirigí al negocio. Apenas ingrese… apenas ingrese vi a Julie. – Tartamudee un poco. -  Luego seguí y a los pocos metros estaban Allison y Amelí. – Seguí relatando y trague saliva justo cuando termine aquella oración. – Más adelante, detrás del mostrador… estaban los padres de Alison. Yo solo miraba hacia abajo… miraba toda la, la sangre desparramada. Cuando levanté la vista me di cuenta que él estaba allí. – Mencione y me quede en silencio con la mirada perdida. Creo que estuve así unos minutos. Sentí que Alex apretaba mi mano animándome a continuar.           Pero solo me había tomado mi tiempo. Luego seguí con serenidad. – Estaba allí. Giro, y me miró. Me miró por un tiempo que se hizo eterno. Tenía una máscara negra, y solo resaltaban sus ojos color celeste… celestes y brillantes. El no dijo nada. Solo disparo… y huyó. – Termine finalmente de contar mi experiencia (para nada agradable).

-Marlene dime, ¿sabes si la familia de Allison tenía algún enemigo, o alguien que quisiera hacerles daño? – Cuestiono con la intención de recaudar aún más datos.

- No se absolutamente nada. – Dije con seriedad. - Pero mis amigas, si estaba un poco raras. Días antes las sentía como… temerosas. Estaba sucediendo algo extraño, pero nunca supe que. – Revelé sincera. – Realmente eso es todo lo que sé. – Agregué.

-Muy bien. Por ahora con esto es suficiente. – Expreso el comisario Smith. – Seguramente te volveremos a llamar, pero mientras tanto, quédate tranquila. – Menciono mientras se despedía de nosotros. Extendió su mano para saludarme, y luego hizo lo mismo con Alex. Afortunadamente, pude superar todo ese interrogatorio. Realmente pensé que iba a ser peor, pero tuvieron una gran consideración y me trataron muy bien. Quede completamente agradecida con eso.

-¿Lo ves? Ya está. Ya paso toda esa situación tan… tensa. – Hablo mientras se levantaba también para irse.

-Sí, realmente no quiero recordar nada más. Por ahora. – Mencioné exhausta.

 -Descansa, linda. – Aconsejo atentamente. - Yo iré a seguir con mi trabajo. –  Agregó. Le sonreí a lo lejos, y luego me eche hacía atrás, relajándome por completo sobre la cama mientras me quedaba completamente sola en la sala. En silencio. Cerré los ojos otra vez. No tenía sueño, no tenía necesidad de dormir. Pero cerrar los ojos… me daba paz. Podía ver lo que quería en mi mente, lo que deseaba, lo que me hiciera sentir a gusto. 

Me olvidaba de la realidad… me olvidaba de todo.

~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~

[¡Al fin lo tengo listo! Son las 3:00 de la madrugada y yo subiendo capítulo para ustedes (?) No, no me quejo, porque amo que lean mi novela, y amo escribir para ustedes. Creo que eso se los digo siempre. Gracias por los comentarios, y no se olviden dejarlos en este capítulo también. Las quiero. ♥]

- Evi - 
                                                               

lunes, 28 de enero de 2013

Capítulo IV


Narra Alex Karev:

Faltaba tan solo dos años para que mi posición de “médico residente” terminara, y al fin pasará a ser un médico oficial. Como ya tenía mucha experiencia, el jefe comenzaba a confiarme algunos pacientes, y Marlene era una de las primeras que estaba especialmente bajo mi cargo. Era emocionante. Cada paciente trae consigo una experiencia diferente, y que me intriga vivir y descubrir. Y Marlene era la chica que salía en la portada de todos los diarios de la ciudad por ser la única sobreviviente a una masacre. Habían asesinado a cinco personas, excepto a ella. Realmente era algo interesante. Pero había descubierto algo más… cuando la atendí no solo vi aquella herida de bala. Encontré algunos moretones en su cuerpo, que probablemente tenían unos pocos días de estar allí. Y cuando observe la conducta y las actitudes agresivas de su novio, devele el misterio de aquellos daños en su cuerpo. Percibía que su pareja la golpeaba. De verdad esperaba estar errado, pero cuando la intuición de un hombre percibe este tipo de cosas, casi nunca se equivoca. Apenas salí de la sala, me encontré con Nicholas, el chico que vivía pendiente del estado de Marlene, y se preocupaba por ella.

-Dr. Karev, ¿Cómo está Marlene? – Preguntó con preocupación.

-Bien, está mejor. Pero sabes, recién estuvo hablando con un tipo y se alteró mucho. Tuve que inyectarle un calmante para que durmiera y se tranquilizara. Si se altera demasiado se perjudica a sí misma, no es bueno en el estado en que está. – Explique con detalles informándole de la situación. El joven que estaba ante mí bajo la vista hacia el piso, mostrándose un poco desorientado.

-No sé qué demonios hay de malo con ese tipo. En realidad, ella siempre se muestra feliz cuando está con el… Pero él tiene algo, algo que no me agrada. – Dijo siendo sincero.  Por un momento pensé en mis propias conclusiones, y decidí que era necesario que el supiera lo que posiblemente podía estar sucediendo.

-Mira Nicholas, soy el médico de Marlene y creo que debes saber lo que vi. – Comenté. – Cuando llego con la herida de bala, no solo mostraba esa herida. Vi otros moretones en su cuerpo y puedo asegurarte que apenas tienen algunos días. – Notifiqué como debía.

-¿Y eso qué? No entiendo… - Expreso en pocas palabras.

-Su novio, ese idiota, discutió con ella hoy, tenía un carácter muy agresivo y violento, tuve que obligarlo a irse. – Mencione. - ¿Entiendes lo que trato de decirte? Saca tus conclusiones, y un consejo… aléjala de ese tipo. – Recomendé con seriedad, y luego me aleje de el para seguir con mis cosas. No podía hacerme cargo de toda esta situación ahora mismo… mi vida tampoco era fácil. En realidad, nunca lo fue. Mi historia es un poco dura, y odio recordarla. Es por eso que la gente sabe tan poco sobre mí…
Regrese al día siguiente al hospital. Dormir un poco de vez en cuando me viene bien. Al llegar lo primero que hice fue informarme sobre el estado de Marlene. La enfermera que la había controlado esa noche me dijo que no había ningún cambio, que todo estaba tal como yo lo deje. Luego me dirigí hacia la habitación donde estaba ella, que además, estaba junto a su amigo, Nicholas, que al parecer había dormido sentado en una silla, justo al lado de la cama de Marlene. Lo desperté y le dije que necesitaba que saliera, ya que tenía que chequear a paciente. Si notaba que las cosas se normalizaban, y que su cuerpo estaba bien, entonces seguramente le daría el alta en un par de días.  Pero apenas la roce, Marlene abrió los ojos asustada, y comenzó a alterarse un poco. Lamentablemente, eso era normal en los pacientes que sufrían y pasaban por ese tipo de situaciones, muy traumáticas. Ella se sentiría asustada todo el tiempo.

-Cálmate linda, soy yo, soy Alex. – Dije con la voz cálida para que lograra regresar a su estado habitual. Marlene suspiro, y volvió a hundirse en la almohada sin decir más nada. – Voy a sacaste las vendas de la herida, es necesario ver cómo va progresando todo. – Informé.

-¿Va a dolerme? – Preguntó.

-Solo un poco. – Respondí con seguridad. Al mismo tiempo que le quitaba todo el vendaje. Afortunadamente, todo estaba en orden. Aquella lesión con el tiempo comenzaría a cicatrizar, y no dejaría demasiadas secuelas en su cuerpo, más que una cicatriz. Mientras realizaba el procedimiento de rutina sobre la herida, comencé a hablarle de otro tema que también era mi responsabilidad.
-Marlene, necesito llamar a tus padres. – Mencione con seriedad. En ese momento ella miro hacia abajo, y rió indignada.

-¿De verdad crees que les importo? Hace casi dos días que estoy acá y ni si quiera están enterados. – Expreso con una frialdad que parecía increíble, pues provenía de una chica, una joven, la cual realmente la estaba pasando mal. Yo solo la observe a los ojos, preguntando en mi cabeza por qué rayos estaba diciendo eso. Lo que había sucedido con ella fue noticia en la ciudad. Era imposible que ellos no supieran nada. – No me mires con esa cara. – Indico un poco enojada. – No estoy mintiendo ¡yo no miento! ¿Quieres saber por qué demonios ellos no saben nada? ¿Quieres saberlo? – Cuestiono una y otra vez tornándose furiosa y expresando un profundo rencor. Realmente en ese instante me quede helado. Imaginé que tal vez sus padres estaban muertos, o algo parecido. – Y no, no están muertos. Sé que estás pensando eso. Todo el mundo lo piensa. – Descifro con exactitud.

-¿Entonces qué pasa? – Pregunté algo temeroso, ya que no quería hacer llorar a mi paciente.

- Se fueron. Así como escuchan. Ellos… adoran viajar. Es su pasión. De pequeña me llevaban a todos lados, pero cuando pude hablar les dije, les dije que odiaba no poder tener amigos, o ir al colegio como todos. Y muchas cosas más. Ahora hace dos años que están recorriendo islas… están incomunicados de todos. Hace dos años que no me llaman. Hace dos años que no sé absolutamente nada de ellos. Pero sé que están bien… y yo debería estarlo también, porque eso es lo que ellos creen. – Contó de una manera tan particular… como si necesitara sacarse toda esa mierda de  adentro, sentí que se estaba desahogando, porque al mismo tiempo algunas lágrimas comenzaron a recorrer su rostro.

-Está bien, está bien. No llores… - Intenté hacerla sentir mejor. – Ya no tenemos que hablar sobre eso. – Agregué para terminar con la incómoda situación.

 -Lo siento, soy yo la idiota. – Dijo quitándose las lágrimas. – Siempre hablo de esto con normalidad pero esta vez… no sé, no sé porque estoy llorando. – Expreso confundida. - ¿Cómo está mi herida? – Pregunto cambiando repentinamente de tema.

-Está mejorando. Pero vas a quedarte aquí unos días más. – Informé mientras terminaba otra vez de vendarle el brazo y dejar todo listo. – Debo irme a seguir con otros pacientes. – Pronuncie alejándome un poco hacia la puerta.- Y Marlene… necesitas hablar y aliviarte. Lo sé. Aquí hay muchas personas que pueden ayudarte en eso. Yo también puedo hacerlo, pero solo si tu confías en mí. – Aconseje sabiamente.

-Estoy bien. – Respondió breve con una sonrisa… una sonrisa completamente falsa. Lo presentía, y lo sabía. Nadie podía estar realmente bien después de sufrir tanto. Yo también sufrí y pase por experiencias horribles, y mentía cuando decía a todo el mundo que “estaba bien.” Apenas abandone ese cuarto, me topé con su amigo. Aquel que estaba ahí desde el primer día, y parecía ser la única persona que se preocupaba por ella.

- Lo siento, no quiero molestar. Pero ¿Cómo está Marlene? – Pregunto con suma preocupación.

-Me hablo de sus padres. – Lancé sin decir más nada. – Me conto su historia. – Agregue al notar la mirada del chico totalmente desconcertado.

-¿Qué? ¿Cómo te hablo de ellos? Es imposible… nunca los menciona. Soy el único que hasta ahora sabía la verdad. – Comentó quedándose atónito. 

-Marlene es una persona que antes de que sucediera todo esto, también tenía otros problemas. Y lo que le paso ahora es demasiado para una persona. A veces necesitará hablar y descargarse. Y otras veces solo se quedará en silencio. – Explique intentando que comprendiera un poco más.

- Entiendo. – Dijo mirándome fijamente a los ojos. – No será nada fácil, pero yo estaré a su lado… todo el tiempo. Soy lo único que tiene. – Expreso con seguridad y firmeza en cada una de sus palabras. Me alegre por un momento… El apoyo siempre es importante. Si al menos una persona está ahí para ti, esperándote, intentando ayudarte, alentándote, eso vale oro. Es realmente importante y más en este tipo de situaciones. 

Nadie desea estar solo en algo así.

*"Alex Karev" es el personaje de una serie: "Grey's Anatomy." Aclaro que no es un personaje creado por mí.

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[Hola!! ¿Como están? Espero que bien. Y como siempre, les traigo otro capítulo nuevo para que disfruten, y después dejen sus comentarios, así yo me entretengo leyéndolos  y me inspiran más a seguir con esto. Otra vez, gracias por todo. Nunca está de más decirlo. Ojala les guste... No olviden dejar su comentario u opinión. ]


- Evi - 


martes, 22 de enero de 2013

Capítulo III



Narra Nicholas Jonas:

Noté en la mirada de Marlene que ella estaba dudando de mí cuando le respondí sobre Jacob. Y no estaba para nada equivocada. Sí, le mentí. Admito que le dije que él había llamado preocupándose por ella, cuando en realidad, el ni siquiera apareció por ningún lado. Es como si ya no la quisiera o no sé qué rayos le pasa.  Pero mi mejor amiga quería verlo, y era lo único que estaba pidiéndome, tenía que acceder a eso y hacerle realidad su deseo. No iba quedarme de brazos cruzados, pues no soportaría verla esperándolo con esperanzas y que luego de un tiempo sus ilusiones se caigan. Estaba débil, aun no empezaba a recuperarse, y sería deplorable que mis palabras la lastimen emocionalmente. Así que decidí que por el momento… una mentira sería lo mejor. Pero yo iba a ocuparme de localizar a Jacob y obligarlo a venir al hospital. Cuando Marlene se quedó completamente dormida, salí hacia afuera y lo llamé decidido a que siguiera mis órdenes. Escuche el tono del teléfono un par de veces, hasta que finalmente oí su voz.

-Hola. – Dijo en el primer momento que contesto mi llamada.

-Jacob, al fin te encuentro. – Dije. – Supongo que ya sabes todo lo que paso últimamente Marlene ¿no es así? – Cuestioné.

-Sí, lo sé. – Respondió seco, transmitiéndome poco interés.

-¿Y qué esperas para venir a verla? Te necesita. – Reproche comenzándome a enojar un poco, me molestaba su actitud frente a toda está situación.

-Escucha Nicholas… Marlene y yo discutimos la última vez que nos vimos. No iré a verla, es mi decisión y punto. – Pronuncio firme.

-Te lo voy a decir una sola vez Jacob, ven a ver a Marlene y luego haz lo que quieras, pero simplemente pasa unos minutos a verla. – Insistí tornándome mucho más serio que antes.

-Veré que puedo hacer. – Contesto manteniendo su actitud poco animado y sin decir más nada, finalizo la llamada, dejándome totalmente desconcertado. No me había brindado una respuesta que contenga exactitud. La situación era inestable. Tal vez vendría… o quizás no. Ninguna de las opciones era más probable que la otra, pues existían en similitud las mismas posibilidades. Pero decidí quedarme con mi pensamiento positivo, y mi optimismo… Después de todo presentía que Jacob vendría. Aunque realmente no lo conocía mucho. Hacía unos nueve meses que era el novio de Marlene, pero realmente nunca pudimos entablar una buena conversación. Siempre hubo cierta tensión entre nosotros, y un par de veces chocamos o cas llegamos a discutir porque tenemos opiniones muy distintas. Por el único motivo que siempre quise conocerlo fue porque era el hombre que tomaba la mano de mi mejor amiga, solamente por eso.
Luego de hablar con Jacob, regrese adentro del hospital para echar un vistazo a Marlene. Todavía seguía durmiendo, además de seguir bajo los efectos de la anestesia y todas esas cosas. Supuse que seguiría así por unas largas horas más, así que regrese otra vez a salir afuera y tomar un poco de aire. Eso me hacía bien. Me senté sobre un largo banco que había sobre la vereda del hospital, y me amparé allí, mientras pensaba un poco sobre todo lo que estaba ocurriendo, pero al mismo tiempo también intentaba relajarme y seguir manteniendo la calma como lo venía haciendo desde un principio. Hasta que un rato después, divise a lo lejos una figura masculina que se dirigía caminando en dirección hacia a mí, y cuando se encontró más cerca, noté que era Jacob. Él estaba allí, había decidido venir a verla. Y eso realmente me alegro, porque podía imaginarme la gran sonrisa que causaría en Marlene.

-¿Dónde está? – Preguntó sin siquiera saludar o mostrarse un poco más amable.

-Está adentro, yo te acompaño. – Respondí al mismo tiempo que comencé a caminar adentrándome en el hospital, mientras el muchacho seguía mis pasos. Realmente me encontraba ansioso por verla aunque sea sonreír por unos minutos.

Narra Marlene:

Me desperté al sentir que mi médico estaba chequeando mi corazón, y que todo estuviese en orden. Para ese entonces todo era muy reciente, y realmente cualquier sonido o sentir a alguien cerca me alteraba, y me robaba mi tranquilidad. En mi cabeza, ya me estaba haciendo la idea de que cuando saliera del hospital, enfrentar la realidad, sería muchísimo peor. Pero todavía no tenía que pensar en eso. Cuando mí al Dr. Alex allí, simplemente le sonreí amablemente, no quería ser grosera con la gente que estaba cuidando de mí. Pero mis ojos se desviaron hacia Jacob cuando finalmente lo vi entrar, dirigiéndose hacia mí. Y esta vez la sonrisa que nació en mi cara era completamente verdadera.

-Jacob… viniste. – Dije entre suspiros. – No te imaginas cuanto deseaba verte. – Mencione atontada, buscando su mano para sentirlo aún más cerca, pero cuando intenté hacerlo, él se negó alejándose un poco, y una horrible sensación me invadió, pero igualmente tenía la esperanza de que las cosas estuviesen bien.
-Esto será rápido, Marlene. – Lanzó insensible. - ¿Para que querías verme? – Preguntó aumentando aún más una especie de enojo en su expresión.

 -Jake, mi amor, te necesito. – Exprese sinceramente mirándolo con mis ojos cristalizados.

-Yo ya no te necesito a ti. Tú elegiste salir con tus amigas en vez de pasar una noche conmigo, las elegiste a ellas, y ahora ya no están, murieron. Y no tengo que hacerme cargo de eso. – Contesto cargado de crueldad y yo baje la mirada, atónita, por unos segundos.

- Pensé que aún te importada. Por algo estas aquí, por algo viniste aquí ¿no es así? – Cuestione con esperanzas.

- ¿Tú crees que yo quería venir aquí a verte? ¡Tú amiguito me obligo! ¿Quieres saber que creo de ti? Que eres una estúpida, que eres una mierda y una niña inmadura que se merece todo lo que le paso… - Comenzó a decirme cosas horribles, subiendo su tono de voz, y tornándose más agresivo. Si fuese por él, hubiese seguido diciéndome todo ese tipo de groserías, pero el Doctor Alex que aún seguía allí dentro, interrumpió. Notablemente se dio cuenta de que la situación se estaba poniendo un poco peligrosa, y yo había comenzado a llorar como una loca, porque además de sentirme débil y sola, ahora me sentía una basura.

-Cierra la boca. – Exclamo Alex dirigiéndose a Jacob y acercándose poco a poco a él. – Cierra la boca, y vete de aquí ahora mismo si no quieres que llame a seguridad. – Reprocho mirándolo seriamente a los ojos. Jacob bufó, haciéndome saber que toda la situación era una porquería, y se retiró inmediatamente, sin decir una sola palabra más. Al instante Alex giró para verme, porque me encontraba realmente mal emocionalmente, y no podía dejar de llorar.

-Escucha, tranquilízate. – Indico en un tono suave. – Tienes que intentar olvidar todo lo que te dijo ese chico. – Aconsejo.

- Yo sé que tú ni siquiera me conoces. Pero… ¿De verdad crees que merezco todo lo que me paso? – Pregunté sensible con lágrimas que se desbordaban de mis ojos.

-No… nadie lo merece. No lo mereces. – Repitió con claridad. Y justo en ese momento sentí una leve punzada en la parte baja de mi brazo. – Trata de descansar ¿está bien? – Indico mirándome fijamente a los ojos. Y yo asentí haciéndole saber que intentaría obedecer su indicación. Creí que no podría hacerlo, pero mis ojos se fueron cerrando lentamente, y cuando menos lo pensé, me quede completamente dormida.

~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~

[Hello(?) Acá estoy subiendo otro nuevo capítulo. Les cuento que estoy avanzando muy bien con la novela, y parte de eso es gracias a ustedes, que me entusiasman a seguir por más. Nunca me voy a cansar de agradecerles los lindos comentarios, en serio. ¡Esto se pone cada vez más bueno! Y sepan que cuando Marlene salga del hospital, van a comenzar muchísimas cosas nuevas. Espero que disfruten de mi novela. ¡Las quiero! ♥]


- Evi - 

sábado, 19 de enero de 2013

Capítulo II


DESPERTAR.

Marlene Becker:

Nunca pensé encontrarme dentro de una situación así. Era todo completamente extraño. Estaba tirada en el piso sangrando, y los médicos me levantaron con muchísimo cuidado para posarme sobre una camilla móvil, que luego llevaron hasta la ambulancia, y de allí ingrese a un hospital.

-¿Qué le ocurrió? – Preguntó uno de los doctores a los que recién ingresaban conmigo.

- Le dispararon en el hombro izquierdo, la bala ingreso y llego a tocar el hueso, está alojada allí todavía. – 
Manifestó con seriedad mientras el otro lo escuchaba. Al parecer, él iba a hacerse cargo de mi caso, porque caminaba a mi lado mientras me llevaban a la sala de operaciones. Entre tantos movimientos y al encontrarme sola, me sentía completamente vulnerable, y recuerdo que mi cuerpo temblaba y lloraba del dolor. No había forma de calmarme.

-Escúchame linda, soy el doctor Alex y voy a ayudarte ¿sí? Trata de respirar profundo… eso es. – me alentaba mientras tomaba mi mano brindándome su apoyo, y al mismo tiempo yo me calmaba un poco. –  Llamaremos a tus padres, y cuando despiertes de la operación ellos estarán aquí. – Indico.

-¡No! – Me negué lo más rápido que pude, muy alterada entre el dolor y todos los sentimientos que se mezclaban en mi interior. – Mis padres no están, se fueron de viaje y estarán aquí en un mes, no los llames. Al menos hasta que yo no despierte, no lo hagas. – Pedí y el por un momento no respondió, y bajo su mirada. Ahí supuse que él iba a hacerlo aunque yo le pidiera lo contrario.  – No lo hagas, prométemelo. – Insistí y apreté su mano aún más. Realmente no quería molestarlos por algunos motivos personales.

-Está bien, no lo haré.- Aseguro entre dudas. – Ahora solo preocúpate por estar bien. – Agrego. Y en ese instante una enfermera se acercó, inyectándome una sustancia que me dejo completamente dormida, anestesiada.  

Cuando tomé conciencia nuevamente, empecé por notar el sumo silencio que me rodeaba, apenas se podían oír pasos además de un repitente sonido que se escuchaba una y otra vez, y que supe, que era el que indicaba si mi corazón latía o dejaba de hacerlo. No tenía noción del tiempo. Tal vez habían pasado dos horas, o un día entero. Cuando abrí mis ojos observe a mi alrededor, y todo estaba intacto. Y luego me observe a mí misma, notando que todo estaba bien en mí, excepto mi hombro y parte de mi brazo izquierdo que estaban completamente vendados. Afortunadamente, todavía no sentía ningún dolor. Y agradecí eso. Porque sabía que al pasarse el efecto de la anestesia, la herida comenzaría a doler.  Pero, después de todo, el dolor de sentir ese disparo en mí, y esa bala dentro de mí no se comparaba con nada. Era el daño físico en mi cuerpo que más me había hecho sufrir en toda mi vida. Y al instante recordé todo lo que acababa de perder… el profundo vacío que se estaba formando en mi alma, y todo el dolor… todo el dolor emocional, todo lo que significaba perder a personas tan importantes para mí.

-Veo que ya despertaste. – Dijo el Doctor Alex, al mismo tiempo que ingresaba a la habitación donde me encontraba. Yo solo sonreí levemente. Alex parecía ser una persona muy simpática. Era un sujeto apuesto que a mi parecer tenía unos treinta años. Gracias a su pequeño carnet que llevaba amarrado al bolsillo de su chaqueta, supe que se especializaba en los niños y adolescentes. Tenía un carácter muy cálido, te hacía sentir segura y acompañada. Al hablarte te miraba a los ojos, y así te brindaba aún más confianza. - ¿Cómo te sientes? ¿Mejor? – Preguntó.

-  Nunca más volveré a sentirme bien después de todo lo que paso. – Respondí seca. Quería ser un poco más amable, pero no salían otras palabras de mí. Estaba segura que me costaría una eternidad permitirme ser feliz otra vez. El no dijo nada. Solo se quedó mirándome comprensivo.

-Hay alguien afuera que quiere verte. – Menciono cambiando de tema.

-¿Quién es? – Pregunté un poco sorprendida. Supuestamente nadie de mis conocidos sabía que yo estaba internada allí.

-Un tal Nicholas. Llamo al hospital buscándote desesperado. Dijo que llamo a casi todos los hospitales de la ciudad preguntando por ti. ¿Es tu novio? – Pronuncio logrando sacarme una pequeña sonrisa.

- No, es mi mejor amigo. – Conté. - ¿Puede decirle que entre? – Pedí realmente con la necesidad de verlo después de todo lo que había pasado.

-Por supuesto. – Contesto y se retiró de la habitación para ir a buscar a Nicholas. Al cabo de unos pocos minutos vi a mi mejor amigo ingresar apresurado dirigiéndose hacía a mí, para darme un cálido pero cuidadoso abrazo, ya que una de mis extremidades estaba herida y vendada. Nicholas desde siempre se comporta tan bien conmigo. De todos mis amigos, es al que más le importo, o eso es lo que él me demuestra. Me aconseja, me acompaña en lo que sea, y simplemente está ahí cuando necesito a alguien. Y últimamente esos lazos se habían fortalecido aún más, ya que yo comencé a tener muchos problemas con mi novio Jacob, y todo mi mundo comenzó a ser mucho más vulnerable. Pero Nicholas aún continuaba con el poder de hacerme sonreír. Y acabo de pasar el peor momento de toda mi vida, y la primera persona que está a mi lado para abrazarme es el, Nicholas.

-Dios, estaba tan preocupado por ti. – Pronuncio mi mejor amigo, un poco más aliviado, y que aún seguía sosteniéndome entre sus brazos.

-No te imaginas lo bien que se siente oír al fin una voz conocida. – Exclame haciéndole saber que me sentía mejor con él a mi lado.

-Y yo sentí un profundo alivio al verte… Sé que saldrás adelante, Marlene. – Me alentó como siempre lo hacía. Yo solo respondí con una sonrisa, que seguramente le transmitió todo el cariño que sentía. Pero de repente ya no sentí ganas de hablar, el dolor y los recuerdos que comenzaban a atormentarme no me ponían de buen humor. Y como si fuera poco, la última pelea que habíamos tenido con mi novio, apareció en mi mente. Entonces ahí si retome el habla. Necesitaba saber que él estaría conmigo pronto, quería verlo y arreglar las cosas. O simplemente necesitaba abrazarlo, y sentirme rodeada de gente que me quiere.

- Nick… ¿Jacob? ¿Sabes algo de él? ¿Sabes si pregunto por mí? – Cuestione poniéndome aún más sentimental.

-El… bueno, el… - Intento responderme poniéndose un poco nervioso, y entre cortando las palabras. – En realidad Jacob… sí, me llamo un par de veces y dijo que vendría pronto. –  Contesto a mis preguntas un tanto sospechoso, pues había algo que me hacía dudad, pero ¿Qué más da? Tal vez era mi cabeza que creaba sospechas falsas. Realmente no tenía motivos para dudar de mi mejor amigo.

-Quiero verlo. – Mencione completamente segura.

-Lo verás… el vendrá pronto. – Repitió otra vez para dejarme tranquila, y otra vez volví a sonreírle, agradeciéndole por estar allí, y por cumplirme cada uno de mis deseos, que en aquel momento, no podía hacer realidad sin su ayuda. Finalmente cerré mis ojos lentamente, quedándome con la imagen de Nicholas sosteniendo mi mano, y observando cómo me dormía, tal vez un poquito más tranquila que antes.

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[Hola de nuevo!! Realmente quiero agradecerles por las lindos, HERMOSOS comentarios sobre el primer capítulo. Me encantan que me digan que quieren seguir leyendo, que están con "intriga", y que les gusto mi novela. Así que acá les traigo otro capítulo, así pueden seguir leyendo!! MUCHAS GRACIAS A TODAS. Espero otra vez sus comentarios. ♥ ]


- Evi - 

jueves, 17 de enero de 2013

Capítulo I


EL COMIENZO. 
Marlene Becker:

Abrí mis ojos lentamente, y di vueltas en la cama un par de veces. Todavía no podía despertarme por completo, habíamos estado toda la noche conversando y riendo con mis amigas. Después de varios sábados sin vernos teníamos que juntarnos y ponernos al tanto de todas las novedades. Pero claro, nunca nos olvidábamos de recordar y mencionar cosas como el primer beso, nuestro ex, ese al que tanto odiamos o del cual seguimos enamoradas, de esa chica que nunca nos cayó bien y que se viste mal, o si el chico más lindo del colegio todavía seguía de novio con esa desconocida. Esos tan solo son algunos ejemplos de todo lo que podíamos hablar en una sola noche. La madrugada entera al menos nos alcanzaba para alegrarnos un rato. Platicábamos hasta que la primera, Alison se quedaba dormida, y luego la segunda, Amelí; y más tarde la tercera (yo) y por último la cuarta, Julie,  que casi siempre era a la que más le costaba conciliar el sueño. Y esa noche había sido parecida a muchas otras, pero todo cambio cuando desperté al día siguiente. Gire para observar la cama del lado y me encontré con que mi mejor amiga no estaba ahí, pero como ella era la dueña de la casa, no me preocupe mucho, seguramente estaba ocupada haciendo otra cosa. Pero luego observe las otras dos camas, que estaba ubicadas una arriba de la otra, formando las conocidas “cuchetas” pero ninguna de las dos estaba allí. Me pareció completamente raro, porque siempre nos despertábamos una a la otra para desayunar juntas y luego regresar cada una a su casa. Entonces me levanté, quizás estaban mirando televisión, o quien sabe… Pero tampoco estaban en la casa. Busque por cada una de las habitaciones y no halle absolutamente nada, ni si quiera a los padres de Amelí. Me quedaba tan solo una opción: el negocio de Amelí. Ahí trabajaban sus padres y de vez en cuando ella también lo hacía. Así que cruce el patio hasta llegar al lugar. No sentía ruidos, no escuchaba nada y supe que algo extraño ocurría, porque aquel lugar siempre estaba repleto de clientes estridentes. Por un momento no quise hacerlo, el miedo me retuvo porque en mi mente siempre pienso lo peor… pero nada podía ser más horrible que la realidad con la cual me encontré en aquel instante. Abrí la puerta y lo primero que noté fue a una de mis amigas, Julie, desangrándose en el suelo. Mi corazón se detuvo, mi respiración se contuvo y un escalofríos recorrió mi cuerpo entero, mi piel se estremeció.  Jamás había visto algo así. “Esto es solo una pesadilla, Marlene, tú estás soñando”, me dije a mi misma, y es por eso que tuve la valentía de seguir caminando con cautela y en silencio… supuse que en cualquier momento iba a despertarme, pero no fue así.  Amelí, y Alison también estaban en el mismo estado que Julie. Y luego a lo lejos observe a los padres de mi mejor amiga sobre el suelo, intactos, detrás del mostrador. Mi anatomía estaba comenzando a temblar y quise gritar… quise hacerlo. Pero lo vi… lo vi a él, dándome la espalda y tomando conciencia de que yo estaba ahí. Giro lentamente para mirarme, una máscara negra le cubría la cara y solo podía ver sus ojos colores celestes que resaltaban. Fue en aquel momento cuando presentí que también se terminaba todo para mí. Lo miré directamente a los ojos, hicimos contacto visual por unos segundos.
-Por favor… por favor no lo hagas. – Pedí invadida por el miedo, dejando ver mis ojos que estaban abiertos, rogándole que no me hiciera daño. Pero el tipo no estaba conforme, todavía tenía sed de asesinar, no había sido suficiente para él. Lentamente elevo el revolver color negro que tenía en su mano izquierda y disparo directamente hacía a mí, despojando la bala en mi hombro derecho. Sentí como un terrible choque eléctrico, como si echaran agua hirviendo dentro de mi cuerpo, y mi corazón rebalso de angustia. Lleve mi mano izquierda acariciando la herida, y observe toda la sangre que había dejado sobre ella… mi propia sangre. Respire profundo. No dije nada. Ni si quiera grite. Solo me deje caer hacía atrás, a consecuencia del dolor y del shock emocional que tenía en aquel momento. Cerré los ojos, aunque estaba consiente, pero solo quería que aquel monstro se fuera. Escuche como salía corriendo mientras yo estaba sufriendo sobre el piso. Estaba segura que aquel individuo supuso que estaba casi muerta o a punto de hacerlo. No se imaginó que yo aún seguía viva, que mi corazón continuaba latiendo, y aunque el dolor era insoportable, no me rendiría tan fácilmente. En las situaciones más difíciles, somos mucho más fuertes. Soportamos mucho más de lo que creemos. Hay una gran energía, una gran fuerza que está escondida dentro nuestro todo el tiempo, y que solo sale cuando realmente la necesitamos. “Solo un poco más, aguanta”, me repetía una y otra vez mientras me arrastraba hacía el teléfono que estaba detrás del mostrador. Cuando finalmente lo pude tomar entre mis manos, marque el primer número que apareció en mi cabeza, el más corto, el más sencillo… llamé a la policía. Le dije rápidamente lo que había sucedido y me dijeron que me quedara quieta, que ellos llegarían lo más rápido posible. Y así lo hicieron. En pocos minutos oí a los lejos la sirena y los vi entrar. Sentí una leve tranquilidad al saber que ya no estaba sola en todo eso. A la par de ellos caminaban dos médicos que inspeccionaron todos los cuerpos, pero ninguno de ellos tenía signos vitales… excepto yo. 

Y no podía dejar de preguntarme ¿Por qué era la única persona viva?

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[Hola gente linda!! Acá les dejo el primer capítulo, el cual significa oficialmente, el comienzo de esta nueva novela. Quiero que sepan que trato de esforzarme al máximo, para hacer lo mejor posible, y que ustedes puedan disfrutar de leer mis historias. Es por eso que me resulta MUY importante que traten siempre de dejarme algún comentario acá, o un tweet a @EviJonaas con su opinión sobre cada capítulo de la novela. Es lo que me inspira, y me entusiasma más a seguir haciendo esto para ustedes. GRACIAS A TODAS POR LA BUENA ONDA, Y POR INTERESARSE EN ESTO. Prometo que les gustará. Perdón que sea un poco corto el comienzo, es que me gusta dejarlas con dudas e intriga {Soy un poco mala, jajaja}]
NO OLVIDEN DEJAR SU COMENTARIO, SIGNIFICA MUCHO PARA MÍ. 


- Evi -



domingo, 13 de enero de 2013

Solo una chica. - Sinopsis.


¿Quieres saber lo que se siente al despertar y darte cuenta de que toda la gente que estaba a tu alrededor está muerta? ¿Realmente quieres saber cómo los ojos penetrantes de un asesino la miraron tan profundamente que pensó que moriría en ese instante?  Marlene estaba sola. El silencio era abismal y su realidad oscura. Y recibió aquel disparo, aquella bala que aterrizo en su cuerpo, creando un dolor indomable. Marlene ya no podía sentir otra cosa que aquel duro sufrimiento. Marlene no podía oír nada, solo sus entrañas gritando. Marlene no podía moverse, solo podía mover su alma que quería despegarse de su cuerpo, y que ha tiempo llegaron a retenerla. Despertarse es la mejor solución, aunque se encuentre con una realidad desalentadora. Sus mejores amigas ya no están. Sus padres como siempre están viajando, están desconectados del mundo.  Jacob, su novio, no tiene mejor idea que complicarle aún más las cosas. Y Nicholas, su mejor amigo, es la única persona que está ahí para ella. Mientras al mismo tiempo, Marlene crea un vínculo muy especial con su joven y atractivo médico, Alex,  y que nadie sabe cómo puede terminar esa relación.
De ahora en más solo queda tratar de aclarar las cosas… aunque aquel hombre que hizo morir a sus mejores amigas no va a resignarse ante nada, y aún tiene pensado re aparecer en la vida de la joven de apenas dieciocho años, valiente y sensible. Aquella que tiene el coraje suficiente para seguir adelante, pero que no podrá dejar sus debilidades de lado, mostrando a menudo sus puntos más frágiles, aquellos que pueden tirarla abajo en incontables oportunidades.

“Yo soy solo una chica.”
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  [Gente linda, nuevamente bienvenidas/os a mi nueva novela. Acá le dejo la sinopsis, el tema central de la   novela, donde se nombra también a los personajes que tienen más protagonismo en la historia. Algo que odio es escribir esas novelas "básicas", donde siempre ocurren las mismas cosas. A mi me gusta salir un poco de lo normal, y agregarle suspenso, intriga, drama, situaciones extremas de violencia, acción, y por supuesto, el amor y todo ese tipo de sentimientos no pueden faltar. Solo espero que les guste todo esto, y estén entusiasmadas en leerla y en seguir cada capítulo. Necesito que me dejen un comentario con su opinión  y si la quieren leer me pueden dejar su twitter así les aviso cada vez que suba un capítulo nuevo. Mi twitter es https://twitter.com/EviJonaas y cualquier duda, o comentario, o lo que sea también pueden enviármelo ahí. ESPERO QUE LES GUSTE REALMENTE, hago todo esto porque escribir es una de las cosas que más amo hacer, y pongo todo mi esfuerzo y mi esmero, acá, para ustedes.]

Saludos.


- Evi -

Bienvenidas.

Hola, acá estoy presente otra vez. Sé que muchas me conocen como la que "escribe novelas", pero últimamente he perdido algunas lectoras,  vez porque ya no le interesa lo que escribo, o también puede ser porque yo deje de dedicarle tanto tiempo a todo esto. Realmente en mis ultimas dos novelas no he estado tan inspirada, ni con el mismo entusiasmo que antes. Pero esta vez puedo decir que tengo ganas de regresar, con todo. Quiero que lean mi novela, y puedan disfrutar y pasar un buen momento de lectura. Quiero que como lectoras puedan imaginar, soñar, y sentirse parte de mis creaciones. Voy a tratar de hacer lo mejor posible, realmente siempre doy mi mejor esfuerzo. Y deseo tener nuevas lectoras, todas son bienvenidas. Cualquier duda saben que pueden preguntar dejando su comentario, o en mi twitter @EviJonaas. En la próxima entrada voy a subir la trama de la novela.

Saludos.

- Evi.