Narra Marlene:
Hablar de mis padres, recordarlos, me traía
muchos recuerdos, los cuales me destruían emocionalmente. Aunque hablar de
destrucción a esta altura, es algo irónico. No hay forma de que yo esté más arruinada.
Ya se agotaron todas las opciones, ya no tengo nada. ¿Mis mejores amigas? muertas. ¿Mis padres?
Quién sabe dónde rayos están, y tal vez jamás regresen de sus aventuras, son
tan irresponsables que seguramente olvidaron que tienen una hija. ¿Mi novio? me
odia y me lo dejo en claro. Las cosas con el cambiaron completamente hace un
tiempo. Pero podía soportarlo, podía enfrentarlo y todavía tenía esperanzas de
que el volviera a tratarme como antes. Pero lo que sucedió me dejo sin fuerzas,
ya no puedo sostenerle la mirada, ni pelear contra sus gritos, contra sus
palabras. El debería olvidar todo y quedarse a mi lado, yo no puedo salir a
correr detrás de él, y rogarle que por favor no me abandone. Es simple… ya no
hay más opciones. Justamente esa tarde Nicholas entro especialmente a hablar de
eso. Lo noté preocupado, intranquilo, alarmado. Pero él era único. Nick podía
estar malhumorado, enojado, furioso, pero siempre me trataba con sensibilidad.
Me conocía muy bien y sabía que cualquier cosa, aunque fuese mínima, podía
hacerme mucho daño.
-Mar, ¿Podemos hablar? ¿Te
sientes bien? – Pregunto con serenidad mientras se acercaba a una silla para
luego sentarse, justo al lado de mi cama.
-Sí, Nick. Yo tengo que decirte
algo. – Respondí segura. El solo hice un gesto con su cara haciéndome entender
que yo podía comenzar a hablar cuando quisiera. Él estaba ahí, y me escucharía.
– Jacob no quería venir a verme, ¿no es así? – Cuestione con la certeza de que
tenía la razón. Mi mejor amiga bajo la mirada hacia el suelo por unos segundos,
y luego se atrevió a fijar otra vez sus ojos en los míos. – No me mientas, por
favor. – Agregue algo decepcionada.
-Si… la verdad es que yo lo
convencí. Y realmente me arrepiento de haberlo hecho. Pensé que te haría feliz,
pero es un idiota. – Confesó sin obstáculos. - No tienes que preocuparte más
por él, preocúpate por ti, y solo por ti. – Reprocho seriamente. Notablemente,
le había molestado mucho la actitud de Jacob.
-Lo amo, Nick. ¡No puedes pedirme
que no me preocupa por el! – Exprese desdichada.
-Es un idiota Marlene, y sé más
sobre el de lo que tú crees. – Comentó dejándome completamente muda. En ese
instante me calme. Me quede intacta, con la mirada baja. No dije una sola
palabra más. ¿Cómo Nicholas podía saberlo? Se suponía que era mi secreto, y que
estaba muy bien oculto. Jacob solo se descontrolo una vez y me juro que nunca
volvería a pasar. Lo entendí, y entonces le prometí que nadie se enteraría.
Pero… - ¿Cómo? ¿En qué momento descubrió
lo que ocultaba? No puede ser. – Pensé casi sin aliento. Cuando regrese a
encontrarme conmigo misma, sentí que Nicholas había tomado mi mano entre la
suyas. Este chico me haría confesar lo que estaba escondiendo. Ya no podía
resistir a seguir ocultando todo.
-Mar… – Empezó a hablarme nuevamente
apretujando aún más mi mano. – Necesito saber… ¿Jacob te lastimo, te lastimo
mucho… no es así? – Preguntó cuidadoso, pues notaba algo de miedo en sus
palabras. Sé que temía a hacerme daño. Y por dentro mi corazón temblaba, sentía
una fuerte presión en el pecho, pero al mismo tiempo podía hallar un gran
placer en eso. Pues sentía que mi mente y mi cuerpo se liberaban de un gran
peso. Ya no tenía que cargar con tantos misterios. De alguna manera, me estaba
liberando.
- Jacob me golpeo. – Revelé fría,
dejando al instante a mi mejor amigo desconcertado. – Solo una vez. – Acoté. –
Y no, no necesito que te sientas culpable porque ya lo superé. Estaba sola,
sola. Y pude enfrentarlo, pude pasar por eso sola… - Empecé a desahogarme luego
de tanto tiempo tragándome el dolor como si nada. Entonces Nick se sentó sobre
mi cama, justo a mi lado. Me rodeo con sus brazos, apoyándome en su pecho y
sosteniéndome fuertemente. – Estaba sola allí. No había nadie más que él, y yo.
Pero… pero nunca pensé que me haría tanto daño y me causaría tanto dolor. Y no,
no pude defenderme…
- Musitaba alterada mientras seguía hundiéndome en su pecho
sintiendo una extraña paz.
-Está bien. Ya no volverá a
pasar, nunca más. Y te lo prometo. – Susurro para tranquilizarme. Y lo hizo. Esas
fueron las últimas palabras de Nicholas que escuche ese día…
Fue de repente. Otra vez las
cosas sucedían de golpe. Desperté perdida, confundida, asustada. Mi corazón
latía a mil por segundo, el ritmo estaba completamente acelerado. Me costaba
hablar. Quise gritar pero algo dentro de mí no me lo permitía. No había nadie
alrededor, solo cuatro paredes blancas que me rodeaban.- No, no otra vez. –
Pensé. Y al mismo tiempo cerré mis ojos oprimiéndolos con fuerzas, e intente
respirar lentamente buscando la tranquilidad. Cuando regresé a abrirlos, las
cosas se habían calmado. Pero nuevamente me preguntaba que rayos había sucedido
conmigo. ¿Todo fue una estúpida pesadilla, o me estaba volviendo loca? - Fue una alucinación. – Me dije a mi misma
para no alterarme aún más. Justo en aquel momento, Alex entró para verme.
-Marlene ¡estás despierta! – Dijo
mostrando un tono de alegría en cada una de sus palabras. - ¿Cómo te sientes? –
Preguntó mientras chequeaba uno de los aparatos que estaba conectado a mi
cuerpo, y que controlaba mis signos vitales, entre otras cosas.
-Bien… solo creo que tuve una
pesadilla. Pero no es grave ¿o sí? –
Respondí un tanto preocupada.
- Por la noche tuviste una fiebre
muy alta. No recuerdas nada ¿no? – Comunico dejándome por unos minutos estupefacta.
- ¿Toda la noche? ¿Qué? ¿Cuántas
horas pasaron? Lo único que recuerdo es que estaba con Nicholas… - Mencione
intentando hallar una explicación, y afortunadamente, mi médico estaba allí y
podía dármela.
- Te dormiste en sus brazos. –
Dijo. Y yo sonreí sintiéndome aliviada. Al menos alguien estaba cuidando de mí.
– Luego él se dio cuenta de que algo andaba mal, me llamo, y noté que tu
temperatura no era normal. – Explico mientras lo oía atentamente. – Pero no te
preocupes, no es grave. Solo es a causa del estrés, y de toda la tensión que
sientes ahora. Solo fue un poco de fiebre. – Indico por último con serenidad, transmitiéndome
aquella sensación, lo que hizo que me quedará un poco más relajada y le restará
importancia a la estúpida fiebre y las pesadillas. Cuando termino de chequear que
todo estuviese bien, se acercó un poco más hacia a mí, y me sonrió cálidamente como
de costumbre. Entonces supe que quería decirme algo más, supe que tenía la intención
de hablar más profundamente conmigo, y que esta vez no era nada a lo que
debiera restarle importancia. – Marlene… está la policía aquí. Son dos sujetos
que quieren hablar contigo. Sé que no suena nada lindo, ni divertido, pero es
necesario. Ellos estuvieron aquí desde que todo ocurrió, pero no les permití
verte porque no quería exponerte demasiado. Pero ahora creo que llego el
momento. Será rápido. – Comentó con detalles, y observándome comprensivamente.
Por unos segundos lo pensé, lo procesé en mi mente. En alguna ocasión tenía que
hablar y contar todo lo que había sucedido y está era la correcta. Ellos
necesitaban de mi testimonio, el único que podían obtener.
-Sí, puedo hacerlo, puedo hablar
con ellos, estoy de acuerdo. – Acepté con buena voluntad. Intentaría poner lo
mejor de mí en esto. Si había algo que quería y deseaba con todo mi corazón,
era que encontraran a aquel hombre que arruino la vida de mis mejores amigas. Aquel
que destruyo sus sueños, sus esperanzas, y sus familias. Lo deseaba con toda mi
alma, desde lo más profundo de mí ser. Alex giro, y salió hacía afuera. Pero a
los pocos minutos regreso junto a dos hombres uniformados. Uno de ellos era un
hombre gordo, de estatura media, y con un gran bigote sobre sus labios. El que
lo acompañaba, también era de estatura media, pero mucho más flaco. Me
saludaron con amabilidad, y dijeron que tendríamos una conversación lo más tranquila
posible, y que además podía tomarme todo
el tiempo que necesitaba para responder. Todo estaba bien… solo que sentía
inseguridad. Temía a contarlo todo. Tenía miedo de regresar otra vez a ese
suceso, y recordar todo detalle por detalle. Eso me parecía horrible,
aterrador. Pero podía hacerlo. A pesar de todo, sabía que en el fondo tenía esa
fuerza que me ayudaba a salir adelante. Aunque necesitaba a alguien de mi
confianza al lado mío. Alguien alentándome, dándome su apoyo. Es por eso que
cuando Alex atinó para irse y dejarnos solos, lo tomé fuertemente de la mano,
haciendo que retrocediera, un poco confundido.
-Quédate conmigo. – Pedí. - ¿Él
puede quedarse, no? – Pregunté segura, pues no podían negármelo, y no podían obligarlo
a irse porque era mi doctor y tenía derecho a estar allí. Ellos solo
respondieron con un gesto, haciendo realidad mi pedido.
-Está bien, si no hay problemas,
me quedaré. – Menciono mientras se sentaba sobre una silla que estaba justo al lado
de la cama.
-Entonces, ya podemos empezar.
Soy el comisario Ronald Smith. – Se presentó. – Tengo algunas preguntas para
hacerle, si alguna la incómoda, solo hágamelo saber. ¿Ok? – Indico con brevedad
el procedimiento. Yo asentí accediendo a empezar con todo el cuestionario. Pero
antes, su colega, saco una pequeña grabadora, pera registrar con detalles la
entrevista completa. - Bien, Marlene,
necesito que me cuentes con exactitud como sucedió todo. Desde el primer
minuto. – Pidió como si fuese algo simple. Me quede paralizada por unos
minutos, hasta me dije a mi misma que debía hablar, no tenía que perder el
tiempo.
-Bueno… Ese día desperté. Y me
sentí extraña porque no había nadie en la habitación. Es por eso que me levanté y fui a buscarlas. En la casa
no encontré nada, y me dirigí al negocio. Apenas ingrese… apenas ingrese vi a
Julie. – Tartamudee un poco. - Luego
seguí y a los pocos metros estaban Allison y Amelí. – Seguí relatando y trague
saliva justo cuando termine aquella oración. – Más adelante, detrás del
mostrador… estaban los padres de Alison. Yo solo miraba hacia abajo… miraba
toda la, la sangre desparramada. Cuando levanté la vista me di cuenta que él
estaba allí. – Mencione y me quede en silencio con la mirada perdida. Creo que
estuve así unos minutos. Sentí que Alex apretaba mi mano animándome a
continuar. Pero solo me había
tomado mi tiempo. Luego seguí con serenidad. – Estaba allí. Giro, y me miró. Me
miró por un tiempo que se hizo eterno. Tenía una máscara negra, y solo
resaltaban sus ojos color celeste… celestes y brillantes. El no dijo nada. Solo
disparo… y huyó. – Termine finalmente de contar mi experiencia (para nada
agradable).
-Marlene dime, ¿sabes si la
familia de Allison tenía algún enemigo, o alguien que quisiera hacerles daño? –
Cuestiono con la intención de recaudar aún más datos.
- No se absolutamente nada. –
Dije con seriedad. - Pero mis amigas, si estaba un poco raras. Días antes las
sentía como… temerosas. Estaba sucediendo algo extraño, pero nunca supe que. –
Revelé sincera. – Realmente eso es todo lo que sé. – Agregué.
-Muy bien. Por ahora con esto es
suficiente. – Expreso el comisario Smith. – Seguramente te volveremos a llamar,
pero mientras tanto, quédate tranquila. – Menciono mientras se despedía de
nosotros. Extendió su mano para saludarme, y luego hizo lo mismo con Alex. Afortunadamente,
pude superar todo ese interrogatorio. Realmente pensé que iba a ser peor, pero
tuvieron una gran consideración y me trataron muy bien. Quede completamente agradecida
con eso.
-¿Lo ves? Ya está. Ya paso toda
esa situación tan… tensa. – Hablo mientras se levantaba también para irse.
-Sí, realmente no quiero recordar
nada más. Por ahora. – Mencioné exhausta.
-Descansa, linda. – Aconsejo atentamente. - Yo
iré a seguir con mi trabajo. – Agregó.
Le sonreí a lo lejos, y luego me eche hacía atrás, relajándome por completo
sobre la cama mientras me quedaba completamente sola en la sala. En silencio.
Cerré los ojos otra vez. No tenía sueño, no tenía necesidad de dormir. Pero
cerrar los ojos… me daba paz. Podía ver lo que quería en mi mente, lo que
deseaba, lo que me hiciera sentir a gusto.
Me olvidaba de la realidad… me
olvidaba de todo.
~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~
[¡Al fin lo tengo listo! Son las 3:00 de la madrugada y yo subiendo capítulo para ustedes (?) No, no me quejo, porque amo que lean mi novela, y amo escribir para ustedes. Creo que eso se los digo siempre. Gracias por los comentarios, y no se olviden dejarlos en este capítulo también. Las quiero. ♥]
- Evi -


