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sábado, 11 de mayo de 2013

Capítulo XXII


Narra Nicholas:

¿Irme a descansar? Ni loco. Solo le dije así para que no se preocupara. Lo único que hice fue salir del hospital, y quedarme afuera, dentro del auto. Desde allí podía observar cualquier movimiento extraño, y seguir lo que sucedía. Me quede sentado en el asiento. Observando. Pensando. Buscando en mi cabeza alguna solución, o una idea que fuera de ayuda. Hasta que sentí mi celular sonar, lo que me distrajo de todo. Era Allison. Dijo que llamaba porque tenía un mal presentimiento, así que le conté lo que ocurría. Y tiempo después ella estaba a mi lado, sentada en el asiento del acompañante.

-¿Se cortó las venas? – Preguntó.

-Alli, no lo digas así es que suena tan… - Le corregí pero antes me interrumpió.

-Sí, feo. Pero es la verdad Nick. – Pronuncio veloz. – Marlene no está bien. – Agregó y yo la mire un poco enojado por sus palabras. – No me mires así, estoy diciendo la verdad. –

-Si ella está mal, es por mi culpa. Jamás debí alejarme de ella. – Insistí.

-No, no es tu culpa. Es una chica que perdió a todas sus amigas, las asesinaron, ella las encontró ¿te parece poco? Nunca estuvo bien. Necesita personas que la ayuden, un profesional. – Indicó.

-Allison, estás hablando sin saber. – Reproché.

-Nicholas, ¿Por qué alguien entraría a su casa, le cortaría las venas, y luego se iría? No hay motivos. – Contesto en lo cierto. Admito que un poco de razón tenía en sus palabras. No continuamos conversando porque Alex se acercó para hablarme. Me comunico que la policía necesitaba verme para hacerme unas preguntas, y debía ir para la casa de Marlene, allí estaban investigando. Así que encendí el motor de mi auto, y conduje hacia el lugar indicado. Bajé junto a Allison, y apenas alcanzaron a verme se presentaron, y comenzaron con el cuestionamiento. Fueron preguntas muy básicas. Solo querían saber cómo la había encontrado, si observe algún movimiento raro, y también sobre la personalidad de ella. Fui con la verdad. Les hice saber que lamentablemente ella había estado un poco rara los últimos meses. Lo que ellos me dijeron me impresiono, e hizo que mi piel se estremeciera un poco. No habían encontrado ninguna puerta forzada, ni ninguna pista que indicara que alguien más entro para hacerle daño. ¿Su única hipótesis? Que Marlene intentó suicidarse. Lamentablemente, parecía ser la única verdad.

Narra Alex:

Marlene continuaba encerrada dentro de una de las salas. Afortunadamente, ya estaba mejor. Pero no iba a dejarla sola. La policía se había comunicado conmigo para contarme cómo iban las cosas. No tenía buenas noticias para darle a Marlene. Al parecer, ellos creían que ella se estaba volviendo loca. Y apoyaron aún más esa suposición cuando Nicholas les dio a entender que los últimos meses la vio muy rara. Contarle todo eso solo le provocaría más dolor e impotencia. Pero era mi deber decírselo, tenía que tenerla al tanto de lo que sucedía con su caso, con su vida. Además también estaban pidiéndome hablar con ella. Tenía que preguntarle si quería hacerlo. Regresé a la habitación y la vi sentada. Contemplando su brazo lastimado. Inmutada por los últimos sucesos.

-¿Qué paso Alex? – Preguntó. – Te conozco y sé que no tienes muy buenas noticias. – Agregó en lo cierto.

-Mar, la policía cree que tú te hiciste todo esto sola. – Revele sin vueltas.

-¿Cómo? ¿No hay forma de que me crean? ¿Nada que indique lo contrario? – Emprendió a cuestionarme con preocupación.

-No, no por ahora. Fueron a tu casa, no encontraron nada. Hablaron con Nicholas y… - Me interrumpió de repente.

-¡El! Él puede decirles que yo no soy capaz de hacer eso. – Expreso esperanzada. Yo solo pude bajar la mirada. Me tocaba el peor papel. Romperle el corazón. - ¿Pudieron hablar con Nicholas?-

-Sí, lo hicieron. Pero el de cierta manera… no hizo más que apoyar lo que ellos creen. – Confesé apenado. No me agradaba tener que darle las peores referencias.

-Me decepciona totalmente lo que me estás diciendo de Nicholas. – Menciono. – Ahora yo termino como una loca, y olvidan todo lo que paso. Genial. – Ironizó. - ¿Alguna idea? –

-Podría ir yo a hablar con la policía. – Propuse.

-¿Harías eso por mí? – Menciono animada.

-Lo que sea necesario. – Respondí. Ella suspiro aliviada.

Salimos juntos del hospital, para dirigirnos en mi auto hasta la comisaria. Cuando llegamos preguntamos por el Señor Ronald, el jefe. Que de inmediato nos atendió,  haciéndonos pasar a los dos a su oficina. Nos miraba raro. Parecía sorprendido de vernos a los dos allí. Pero más atónito quede yo cuando pidió hablar solo conmigo y dejar a Marlene fuera de esto. Al principio me negué, ella tenía derecho de saber sobre que hablábamos. Pero finalmente cedió, y dijo que nos esperaría afuera, porque no quería complicar más las cosas, y la entendí.

Comenzamos a platicar, y tratando de ser lo más paciente y tranquilo posible, le explique que era completamente imposible que ella se haya lastimado sola. Pero aunque se lo expresaba minuciosamente, parecía no prestarme mucha atención, y no comprender ni una sola palabra.

-¿Usted hace cuanto que conoce a esta chica? ¿Uno, dos meses? – Preguntó.

- Dos meses. – Respondí. -  Pero ese no es el punto. – Acoté.

El señor bajo la mirada al piso. – No la conoces. – Pronuncio como si supiera sobre relaciones. – Su mejor amigo de toda la vida me dijo que ella últimamente se venía comportando extraño. – Contó.

-¿Y qué tiene que ver? – Mencione a la defensiva. – Alguien entro a la casa de Marlene, la lastimo, la han estado amenazando de muchas maneras, ¿Y usted no piensa hacer absolutamente nada? - Cuestione disgustado porque ya comenzaba a irritarme. El tipo ni si quiera me contesto, solo me miro con un gesto en su rostro que me hizo saber que no estaba dispuesto a hacer nada. - ¿Está esperando que un día la encontremos muerta para reaccionar? – Exclame con énfasis.

-Por ahora no hay nada que hacer, no podemos hacer nada. Cuando analicemos un poco más las cosas, tendremos soluciones. Lo siento. – Indico con una fastidiosa tranquilidad. Solo lo miré con cierto odio y me retiré de allí cerrando la puerta con ímpetu.  Marlene me vio salir y observó algo asustada. Solo le hice una seña para que me siguiera. No podía hablarle porque no logré nada bueno. Me sentía un poco inútil. Entramos otra vez al auto y lo puse en marcha. Aún no pronunciaba una palabra. Solo comencé a conducir, me detuve al encontrarme con la casa de Nicholas. Bajé y camine a tocar el timbre. Marlene insistí con algunas preguntas porque no comprendí nada, pero yo no podía explicarle, no hasta quitarme la bronca. El chico salió y se mostró confundido. Lo encaré repentinamente, pero conteniendo mis ganas de gritar y transformar todo en una gran pelea. Debía mantener la calma.

-¿Por qué dijiste eso a la policía? – Pregunté seriamente y Marlene se entrometió en la conversación.

-Espera, Alex. – Expreso mirándome. - ¿Es verdad lo que hiciste Nick? – Lo miró a él.

- Dile la verdad. – Pronuncie devorándolo con la mirada.

Era hora de aclarar las cosas.

[Solo una cosa, siento MUCHO haber tardado un poco. Es que tuve un montón de trabajos prácticos y tarea en la facultad. Pero pude terminar el capítulo, y acá lo tienen. ¡Gracias por leer!]



- Evi -