Narra Nicholas:
¿Irme a descansar? Ni loco. Solo le
dije así para que no se preocupara. Lo único que hice fue salir del hospital, y
quedarme afuera, dentro del auto. Desde allí podía observar cualquier
movimiento extraño, y seguir lo que sucedía. Me quede sentado en el asiento.
Observando. Pensando. Buscando en mi cabeza alguna solución, o una idea que
fuera de ayuda. Hasta que sentí mi celular sonar, lo que me distrajo de todo.
Era Allison. Dijo que llamaba porque tenía un mal presentimiento, así que le
conté lo que ocurría. Y tiempo después ella estaba a mi lado, sentada en el
asiento del acompañante.
-¿Se cortó las venas? – Preguntó.
-Alli, no lo digas así es que suena
tan… - Le corregí pero antes me interrumpió.
-Sí, feo. Pero es la verdad Nick. –
Pronuncio veloz. – Marlene no está bien. – Agregó y yo la mire un poco enojado
por sus palabras. – No me mires así, estoy diciendo la verdad. –
-Si ella está mal, es por mi culpa.
Jamás debí alejarme de ella. – Insistí.
-No, no es tu culpa. Es una chica que
perdió a todas sus amigas, las asesinaron, ella las encontró ¿te parece poco?
Nunca estuvo bien. Necesita personas que la ayuden, un profesional. – Indicó.
-Allison, estás hablando sin saber. –
Reproché.
-Nicholas, ¿Por qué alguien entraría a
su casa, le cortaría las venas, y luego se iría? No hay motivos. – Contesto en
lo cierto. Admito que un poco de razón tenía en sus palabras. No continuamos
conversando porque Alex se acercó para hablarme. Me comunico que la policía
necesitaba verme para hacerme unas preguntas, y debía ir para la casa de
Marlene, allí estaban investigando. Así que encendí el motor de mi auto, y
conduje hacia el lugar indicado. Bajé junto a Allison, y apenas alcanzaron a
verme se presentaron, y comenzaron con el cuestionamiento. Fueron preguntas muy
básicas. Solo querían saber cómo la había encontrado, si observe algún
movimiento raro, y también sobre la personalidad de ella. Fui con la verdad.
Les hice saber que lamentablemente ella había estado un poco rara los últimos
meses. Lo que ellos me dijeron me impresiono, e hizo que mi piel se
estremeciera un poco. No habían encontrado ninguna puerta forzada, ni ninguna
pista que indicara que alguien más entro para hacerle daño. ¿Su única
hipótesis? Que Marlene intentó suicidarse. Lamentablemente, parecía ser la
única verdad.
Narra Alex:
Marlene continuaba encerrada dentro de
una de las salas. Afortunadamente, ya estaba mejor. Pero no iba a dejarla sola.
La policía se había comunicado conmigo para contarme cómo iban las cosas. No
tenía buenas noticias para darle a Marlene. Al parecer, ellos creían que ella
se estaba volviendo loca. Y apoyaron aún más esa suposición cuando Nicholas les
dio a entender que los últimos meses la vio muy rara. Contarle todo eso solo le
provocaría más dolor e impotencia. Pero era mi deber decírselo, tenía que
tenerla al tanto de lo que sucedía con su caso, con su vida. Además también
estaban pidiéndome hablar con ella. Tenía que preguntarle si quería hacerlo.
Regresé a la habitación y la vi sentada. Contemplando su brazo lastimado.
Inmutada por los últimos sucesos.
-¿Qué paso Alex? – Preguntó. – Te
conozco y sé que no tienes muy buenas noticias. – Agregó en lo cierto.
-Mar, la policía cree que tú te hiciste
todo esto sola. – Revele sin vueltas.
-¿Cómo? ¿No hay forma de que me crean?
¿Nada que indique lo contrario? – Emprendió a cuestionarme con preocupación.
-No, no por ahora. Fueron a tu casa, no
encontraron nada. Hablaron con Nicholas y… - Me interrumpió de repente.
-¡El! Él puede decirles que yo no soy
capaz de hacer eso. – Expreso esperanzada. Yo solo pude bajar la mirada. Me
tocaba el peor papel. Romperle el corazón. - ¿Pudieron hablar con Nicholas?-
-Sí, lo hicieron. Pero el de cierta
manera… no hizo más que apoyar lo que ellos creen. – Confesé apenado. No me
agradaba tener que darle las peores referencias.
-Me decepciona totalmente lo que me
estás diciendo de Nicholas. – Menciono. – Ahora yo termino como una loca, y
olvidan todo lo que paso. Genial. – Ironizó. - ¿Alguna idea? –
-Podría ir yo a hablar con la policía.
– Propuse.
-¿Harías eso por mí? – Menciono
animada.
-Lo que sea necesario. – Respondí. Ella
suspiro aliviada.
Salimos juntos del hospital, para
dirigirnos en mi auto hasta la comisaria. Cuando llegamos preguntamos por el
Señor Ronald, el jefe. Que de inmediato nos atendió, haciéndonos pasar a los dos a su oficina. Nos
miraba raro. Parecía sorprendido de vernos a los dos allí. Pero más atónito
quede yo cuando pidió hablar solo conmigo y dejar a Marlene fuera de esto. Al
principio me negué, ella tenía derecho de saber sobre que hablábamos. Pero
finalmente cedió, y dijo que nos esperaría afuera, porque no quería complicar
más las cosas, y la entendí.
Comenzamos a platicar, y tratando de
ser lo más paciente y tranquilo posible, le explique que era completamente
imposible que ella se haya lastimado sola. Pero aunque se lo expresaba
minuciosamente, parecía no prestarme mucha atención, y no comprender ni una
sola palabra.
-¿Usted hace cuanto que conoce a esta
chica? ¿Uno, dos meses? – Preguntó.
- Dos meses. – Respondí. - Pero ese no es el punto. – Acoté.
El señor bajo la mirada al piso. – No
la conoces. – Pronuncio como si supiera sobre relaciones. – Su mejor amigo de
toda la vida me dijo que ella últimamente se venía comportando extraño. –
Contó.
-¿Y qué tiene que ver? – Mencione a la
defensiva. – Alguien entro a la casa de Marlene, la lastimo, la han estado
amenazando de muchas maneras, ¿Y usted no piensa hacer absolutamente nada? -
Cuestione disgustado porque ya comenzaba a irritarme. El tipo ni si quiera me
contesto, solo me miro con un gesto en su rostro que me hizo saber que no
estaba dispuesto a hacer nada. - ¿Está esperando que un día la encontremos
muerta para reaccionar? – Exclame con énfasis.
-Por ahora no hay nada que hacer, no
podemos hacer nada. Cuando analicemos un poco más las cosas, tendremos
soluciones. Lo siento. – Indico con una fastidiosa tranquilidad. Solo lo miré
con cierto odio y me retiré de allí cerrando la puerta con ímpetu. Marlene me vio salir y observó algo asustada.
Solo le hice una seña para que me siguiera. No podía hablarle porque no logré
nada bueno. Me sentía un poco inútil. Entramos otra vez al auto y lo puse en
marcha. Aún no pronunciaba una palabra. Solo comencé a conducir, me detuve al
encontrarme con la casa de Nicholas. Bajé y camine a tocar el timbre. Marlene
insistí con algunas preguntas porque no comprendí nada, pero yo no podía
explicarle, no hasta quitarme la bronca. El chico salió y se mostró confundido.
Lo encaré repentinamente, pero conteniendo mis ganas de gritar y transformar
todo en una gran pelea. Debía mantener la calma.
-¿Por qué dijiste eso a la policía? –
Pregunté seriamente y Marlene se entrometió en la conversación.
-Espera, Alex. – Expreso mirándome. - ¿Es verdad lo que hiciste Nick? – Lo miró a él.
- Dile la verdad. – Pronuncie devorándolo con la mirada.
Era
hora de aclarar las cosas.
[Solo una cosa, siento MUCHO haber tardado un poco. Es que tuve un montón de trabajos prácticos y tarea en la facultad. Pero pude terminar el capítulo, y acá lo tienen. ¡Gracias por leer!]
- Evi -