Narra Marlene:
En la larga espera que se había convertido en una eternidad, recordé como desperté aquella
mañana. Sintiéndome valiente, poderosa, con un gran coraje, la persona más
fuerte del mundo, capaz de sobrevivir a cualquier cosa. Creí que eso duraría en
mi al menos, un poco más de tiempo. Pero fue todo al revés. Mis emociones
dieron un repentino vuelco, y cuando menos lo imagine, me encontré invadida por
el temor, la inseguridad. Comencé a ser otra vez completamente vulnerable, y
regresé a ser la chica débil. Me acurruque en un banco de aquella plaza, y sin
resistir más, dejé escapar algunas lágrimas. Días anteriores me había prometido
a mí misma abandonar el maldito habito de llorar tanto. Pero inevitablemente,
no pude hacerlo. A veces las lágrimas eran mi única salida para descargarme.
Solo me detuve cuando a lo lejos, divise su auto. Fue ahí cuando me puse de pie
casi de un salto, y sequé mi rostro lo más rápido posible. Cuando me vio, se
detuvo. Justo frente a mí. Bajo del auto y me observo comprensivamente, pero
dejándome ver que estaba un poco molesto. Lo miré y sentí vergüenza. Y más aún
cuando me di cuenta que indudablemente notaría que estuve llorando como una
niña pequeña. Al principio, no dijo nada. Solo abrió la puerta del auto, y me
indico que abordará. Subí, y me senté, mientras observaba como el repetía mis
movimientos, solo que sentándose sobre el asiento del conductor, y tomando el
volante. Pero antes de arrancar, hizo un tiempo para mirarme nuevamente.
-¿Estás bien? –
Preguntó con preocupación.
-Sí. – Respondí y
quise continuar, pero antes debí asegurarme de que no lloraría frente a él, y
respire profundo intentando terminar con esas ganas de sollozar. – Sí, estoy
bien. – Agregué esta vez en un tono más alto, y tratando de oírme firme y
segura.
-No te creo. –
Dijo sin filtros. Si existía algo que lo caracterizada perfectamente, era su sinceridad.
– Mira Marlene, tienes que saber que no pondré en marcha este auto hasta que me
digas la verdad. – Indico seguidamente a sus anteriores palabras. Me sentí un
poco en aprietos. En realidad, quería contarle. Ese no era mi problema. Solo no
quería quedar como una necia que puso en riesgo su vida solo por creerse una
súper heroína.
-Ya me humille
demasiado por hoy… no quiero que pienses que soy una inmadura. – Puse como
excusa para no tener que relatar cada uno de los hechos.
-Marlene, solo
quiero saber qué haces aquí sola. Vine a buscarte ¿no crees que tengo derecho a
saberlo? – Pregunto con la razón. Era lógico
todo lo que decía, y yo podía entenderlo perfectamente. Debía decirle, por más
que me resultara bochornoso.
-Es que es tan estúpido
lo que hice. – Mencione. – Tenía algunas pistas y ¿Sabes qué? Decidí seguirlas y me trajeron hasta aquí. –
Lancé finalmente. Al principio, me miró sorprendido. Quiso hablar, pero creo
que no encontraba las palabras. Seguramente estaba procesando mis palabras en
su cabeza. – Pero no conseguí nada. Solo conseguí que robaran mis cosas. –
Agregué con la intención de que el lograra responderme algo. Pero no. Seguía en
silencio.
-Marlene ¿En qué
carajo pensabas cuando viniste aquí? ¡Sola! ¿No sabes que puede ser peligroso?
¡Por Dios, ni si quiera fuiste capaz de decírmelo antes! – Reprocho tal como me
lo esperaba. Yo solo miré hacía el piso. Si antes me sentía avergonzada, ahora
lo estaba aún más. - ¿Qué hay de Nicholas? Él está todo el día contigo ¿Ni si
quiera intento frenarte? – Continuó cuestionándome.
-Tampoco se lo
dije. – Conteste con la voz débil. Ver a Alex tan enojado me estaba lastimando
porque era consciente de que yo era la causante de su alteración.
-No deberías
haberlo hecho, es muy peligroso ¡podría haberte pasado cualquier cosa! No lo
hagas de nuevo Marlene. – Agregó aún bastante exaltado. Tuve un choque de
emociones dentro de mi cuerpo, y por un instante tuve ganas de gritar y
lanzarle todas las palabras en la cara. Y lo hice.
-¡Está bien Alex!
Lo siento ¿sí? ¡Estoy bien! ¿No lo ves? ¡Estoy bien! – Exclamé elevando mi voz.
Yo también podía hacerme notar. Yo también tenía derecho de vivir mi vida y
hacer con ella lo que quisiera, manejarla a mi mano. Pero desde que sucedió lo
que sucedió, deje de tener el control de las cosas. Ahora me manejaba con la
ayuda de Alex, Nicholas o los policías. Todos querían lo mejor, querían
cuidarme. Pero a veces me asfixiaban. - ¡Es que a veces ni sé lo que hago! Solo
me dejo llevar… - Continué pronunciando pero poco a poco mi habla se fue entrecortándose
y mostrando debilidad. – Pero es que me siento tan… tan perdida. Cansada. – Acoté casi en un hilo de voz. Y al instante
me cubrí el rostro con las dos manos. Otra vez iba a llorar. Aunque intenté
detenerme y resistirme. Pero me derrumbe finalmente cuando él me atrapo entra
sus brazos, y me apretó con fuerzas sobre su pecho, donde derrame cada lágrima
que había intentado ocultar. Lo hice sin presión, con tranquilidad. Solo sentía
aquel abrazo cálido y esa extraña paz que me proporcionaba cada vez que lo
tenía cerca.
***
En menos de dos
horas, llegamos a mi casa. Durante el pequeño viaje, Nicholas me había llamado
a mi celular, casi desesperado. No me encontraba, y se había puesto como loco.
Pero se tranquilizó cuando le dije que estaba bien, y que luego le contaba todo
lo que pasó. Apenas Alex estaciono el auto, puse divisar la figura de mi mejor
amigo esperándome en la entrada. Caminamos hasta allí, y apenas lo tuve cerca
lo salude con un cariñoso abrazo. Lo había extrañado. Nicholas siempre me
acompañaba en ese tipo de locuras, aunque las veces anteriores nunca fueron tan
peligrosas, pero cuando yo le proponía algo era difícil que no aceptara.
Siempre me acompañaba y apoyaba aunque no estuviese de acuerdo. Esa era otra de
las tantas cosas que adoraba de él.
-Bueno, hasta
aquí llegué yo. – Pronunció Alex cuando estábamos a punto de entrar a mi casa. –
Tengo que regresar a mi trabajo. – Explicó y lo entendí.
-Lamento haberte
interrumpido. Pero muchas gracias, de verdad. – Le agradecí mirándolo fijamente
a los ojos.
-Solo prométeme que
no volverás a hacer algo así. – Pidió para poder irse más tranquilo. Y fue por
ese motivo que se lo jure, realmente. No
podía quitarle la tranquilidad de todos los días.
-Lo prometo. –
Pronuncié en voz alta. Luego le sonreí haciéndole saber que estaba más que
satisfecha por todo lo que hizo por mí aquella noche. Me acerqué y le deje un
beso en la mejilla. Para luego observar cómo se iba y se alejaba en su automóvil.
Nicholas que se mantuvo apartado para no interrumpir, me siguió por detrás para
entrar a mi casa. Pero lo noté raro, extraño. Supe que estaba guardándose algo,
y no iba a quedarme atrás. Quería saber que rayos le sucedía a mi mejor amigo.
Narra Nicholas:
Había estado planeándolo
por días. Desde que sentí que alguien estaba a punto de meterse en el medio, me
decidí que no podía perderla otra vez. Que tenía que hacer algo para
conquistarla, y que finalmente pudiera fijarse en mí como algo más. Estaba
seguro que sería la cita perfecta. Parque de diversiones, luego una romántica cena,
y el final más esperado. Iba a besarla y
a decirle cada cosa que sentía por ella. Todo lo que estuve ocultando por años.
Pero por tratar de dejar listo cada detalle y no olvidarme de nada, apagué por
unas horas mi teléfono celular, para que nadie me molestase. Y justo en ese
momento, fue cuando ocurrió todo. No oí cuando ella me llamo. Alex otra vez me
gano. Lo hizo antes. Lo hizo más rápido. Demonios, no podía sentirme más
culpable. Además de un idiota, un imbécil. Pero mi optimismo siguió intacto
cuando la vi llegar, y todavía teníamos tiempo de ir a la cena, al lugar que
había reservado. Y cuando me contó lo que sucedió, supe que era el plan
perfecto. Marlene necesitaba distraerse, despejarse un poco, cambiar la rutina
por una noche. Sería ideal. Fue por eso que no perdí más tiempo, y en cuanto
tuve la oportunidad, se lo dije. ¿Y lo mejor? ¡Ella acepto! Solo me pidió unos
minutos para ducharse y prepararse. Como todas las chicas, quería lucir bonita
para salir. Pero ella no necesitaba de tantos maquillajes, accesorios, o cosas
de ese estilo.
Ante mis ojos, se veía hermosa todo el tiempo.
~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~
[Chicas!! Acá les dejo el capítulo 15, como ven, estoy avanzando bastante rápido. Además, les adelanto: El próximo capítulo es IMPERDIBLE, ah. No, en serio, se viene la cita de Nick y Marlene. Nick sacando su lado más tierno y romántico. Y bueno, solo espero que les guste, y que lo estén disfrutando. NO SE OLVIDEN EL COMENTARIO :3 GRACIAS ♥]
- Evi -
siempre lo dejas en la mejor parte eh!
ResponderEliminaryo quería q nick valla a buscarla pero por suerte la invito a cenar,cada día me gusta mas tu nove
espero q se ponga de novios y alex desaparezca aunq presiento q eso no va a pasar jaja
espero por el otro capitulo
@BurninUp04
afnssniojdijas, que lindo Nick ♥ Que tiernoooooooo. Me gusto mucho este cap. Espero con ansias el proximo. Besos. Y gracias por escribir tan lindo y compartirlo!
ResponderEliminar@DaaiN
Nah, a mi me está pasando algo y es que Alex no me cae bien. No me preguntés por qué, pero me dan ganas de pegarle una piña cada vez que aparece xD
ResponderEliminarMe puse al día y leí los dos caps.
Te quie ♥
Me encanta, siguelaaAaaa @lissettegv_
ResponderEliminarAhahahah no puedo esperar mas para el otro capitulo!!!!!!
ResponderEliminarasdkjhbusdn, okay esto es mucho
ResponderEliminar- heartsforjonas
Síguela, por lo que más quieras, akjdhasda @Fragileedreams
ResponderEliminarO sea nick es un sueño estaba preparando todo a la perfeccion! Por eso no atendio, pero igual alex -.-... Ahora solo quiero saber que pasara en la cita ainnns nick dile lo q sientes!!! Siguelaa.... <3
ResponderEliminar@HeyItsMaarii