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domingo, 28 de abril de 2013

Capítulo XXI.


Narra Nicholas:

Cenaba esa noche con Allison cuando recibí un llamado de Marlene. No sé porque, pero estaba tan concentrado en Allison, y lo ignore. A los segundos apague mi teléfono. No quería arruinar la cita hablando por celular. Así que seguí como si nada. Estuvimos un tiempo bastante largo cenando, luego caminamos un poco, y finalmente la lleve a su casa, dejándola allí. Nos despedimos,  luego de saludarla con un beso, conduje hasta mi hogar. Subí las escaleras lentamente, con cautela, no quería despertar a nadie. Llegue a mi habitación, y de inmediato me deje caer sobre la cama. Y recordé el celular. Recordé el llamado de Marlene. Así que tomé el aparato entre mis manos, y lo encendí. Demasiadas llamadas perdidas. Demasiados mensajes de textos. Y al leer el primero, me alarmé. “Nick, necesito que vengas por favor, estoy sola.” Eso fue lo que leí y me preocupo. Me levanté como un rayo, y corrí otra vez hasta mi automóvil. Lo encendí y salí andando hacia la dirección de mi amiga. Estacione donde siempre lo hacía, y me baje para tocar el timbre. Pero nadie atendió. Entonces la llamé a su teléfono, pero tampoco contesto. Y me preocupe aún más cuando en uno de esos llamados, oí el celular sonar dentro de su casa. Supuse que ella también estaba ahí. Forcé la puerta lo más que pude, pero fue imposible abrirla. Así que decidí intentar ingresar por una ventana. Termine rompiendo uno de los vidrios. Pero afortunadamente logré ingresar.

-¡Marlene! ¡¿Marlene estás aquí?! – Preguntaba en voz alta al mismo tiempo que caminaba por la casa. Recorrí así todo hasta llegar al living, donde me encontré con algo aterrador. Al ver eso mi corazón empezó a latir rápidamente y con fuerzas. Sentía que iba a salirse de mi pecho en cualquier momento. La hallé tirada en el piso. Inconsciente. En uno de sus brazos se dejaban ver múltiples cortes los cuales provocaban que la sangre fluyera hacia afuera. ¿Había intentado quitarse la vida? ¿O que rayos estaba ocurriendo?

-Por Dios, Marlene ¿Qué hiciste? – Pronuncie mientras me arrodillaba en el suelo y trataba de reanimarla. Con mis brazos levanté la mitad de su cuerpo, y la acomode sobre mis piernas. –Mi amor, por favor, despierta, despierta – Repetí acariciándole la cara. No sé cómo resistí el llanto. Al ver que no reaccionaba, llamé a Alex. Era el único que podía ayudarme, ayudarla. Afortunadamente, el me respondió rápidamente.

-¿Qué pasa? ¿Estás con Marlene? – Preguntó también preocupado. – Acabo de ver llamadas, y mensajes de ella. – Agregó.

-Sí, está conmigo, pero nada bien, tienes que venir. Creo que intentó suicidarse. – Mencione paralizado.

-¿Está respirando? – Preguntó. Él era un profesional, sabía actuar ante estas situaciones.

-Si lo hace, pero apenas lo siento. – Respondí.

-Ya mismo estoy allí. – Aseguró y termino la llamada.
Seguía teniéndola ahí, sobre mis piernas, lastimada, inconsciente, apenas podía oír su respiración. Si esto era por mi culpa, jamás podría perdonármelo. Nunca debí dejarla sola. Jamás debí alejarme. Elegí lo peor de todas las opciones.

-Vas a ponerte bien ¿sí? Resiste. – La hable dándole fuerzas, al mismo tiempo que la cargaba en mis brazos y la acomodaba extensamente sobre el sofá. Minutos después una ambulancia apareció,  corrí a abrirles le puerta. Estaba Alex, junto a otros dos para-médicos  Rápidamente la posaron sobre una camilla móvil, asignándola adentro del vehículo.

-¿Va a estar bien? – Cuestione como pude entre el caos.

-Seguramente sí. Ve al hospital ahora mismo, allí hablaré contigo. – Indico y seguidamente cerró las puertas de la camioneta y así dispararon casi como un rayo.  Yo los seguí por detrás. Tenía que estar allí para ella, ni si quiera recordaba porque nos habíamos separado. Lo único que quería era que se pusiera bien cuanto antes.

Narra Marlene:

-Marlene, linda, ¿puedes oírme? – Escuche una voz susurrarme despacio y abrí los ojos. Podía percibir que estaba dentro de algo en movimiento. Me quede perpleja observando el techo color blanco lustroso. Observe hacia un costado y noté la mitad de mi brazo vendado. También sentí la aguja incrustada en mi muñeca, con un cable transparente que la comunicaba con el suero. Me asuste. Me asuste porque no entendía que diablos sucedía. Pero mire hacia el otro lado, y lo vi a Alex.

-¿Qué me paso? – Le pregunté entre quejidos.

-Hablaremos cuando lleguemos al hospital ¿sí? – Indico en un tono comprensivo. – Ahora dime cómo te sientes. – Agregó.

-Me duele todo el cuerpo. – Exprese. – Y la cabeza… es insoportable. Necesito que pare. –

-Tranquila. – Me dijo. – Todo estará bien. – Intentó apaciguarme acariciándome suavemente la frente y el cabello. En ese instante no podía recordar nada de lo que había sucedido porque solo pensaba en el dolor y no podía dejar de sentir mis heridas. Entonces cerré los ojos. Y Solo trate de respirar, buscando un poco de serenidad entre tanta incertidumbre. Cuando llegamos, me adentraron en el lugar, trasladándome a un cuarto donde solo había una camilla. Allí me acosté.

-Déjame ver tu brazo. – Pidió Alex. Yo lo extendí y le permití que hiciera su trabajo. Quito las vendas que me había colocado anteriormente, y comenzó a trabajar más intensamente sobre las heridas. Algunas eran tan profundas que necesito saturar con hilo. Me ardían. Me dolían. Me punzaban. – Nick está afuera, si lo quieres ver puedo decirle que entre. – Comenzó a hablarme para distraerme.

-No. Mejor lo veo después. – Conteste. - ¿Qué me paso? – Insistí otra vez.

-El té encontró tirada en tu casa. – Menciono. - ¿Tú no puedes recordar absolutamente nada? – Cuestionó con curiosidad.

-Ahora que lo pienso… eso es. ¡Alguien se metió a mi casa! – Exclame cuando en mi cabeza aparecieron las primeras imágenes de lo sucedido. – Estaba la puerta del patio abierta, y los llame a ustedes como diez veces pero no atendían. Luego vi a alguien y… me agarro, me cubrió la boca, por eso no podía gritar. Y no sé qué más pasó. Me golpeo, lo sé. – Conté memorizando un poco finalmente. Entonces levante un poco mi remera, dejando ver mi abdomen, y al mirar mi lado derecho tenía una marca enorme. Ahí me dolía demasiado. Alex delicadamente, e intentando no lastimarme más, examino pulsándome con sus manos.

-Buenas noticias, no hay ningún hueso roto. – Comunico. – Entonces como me contabas, fue el golpe en la cabeza lo que te dejo inconsciente ¿no es así? –

-Estoy más que segura. Lo que no logro entender es lo de mi brazo. – Me senté en la camilla para poder conversar mejor. Y el bajo la vista hacia el piso. Me hizo sentir mal conmigo misma. En algún punto él pensaba que yo misma me había hecho eso, pero estaba segura de que no era así. – Alex ¿Estás pensando que yo misma me hice esto? – Cuestione irritada por aquella actitud. – Si piensas eso, estás demasiado equivocado. Jamás. Jamás me haría algo así. Jamás intente hacer algo así. – Aclaré.

-Está bien, yo… - Emprendió a hablar pero lo interrumpí con velocidad.

-No ¡nada está bien! Estoy asustada, alguien entro a mi casa y me hizo esto ¿Entiendes eso? – Pronuncie casi a los gritos, producto de toda la inseguridad que llevaba dentro de mí. Me sentía débil. Nunca antes me sentí tan asustada.

-Linda, yo te creo. Lo siento… no quería hacerte sentir mal. – Se disculpó al instante. Yo seguía con la respiración acelerada. Y de repente sus brazos me rodearon con fuerza.

-Vamos a resolver esto. ¿Sí? – Me tranquilizo proporcionándome un beso tierno en la frente, lo que me hacía sentir protegida. 

Pero quedaba hablar con alguien más. Nicholas. Que estaba esperándome del otro lado de la puerta. Aunque quería esperar un poco para conversar con más profundidad. En ese instante lo único que precisaba era darle las gracias, y mostrarle que quizás estaba con vida porque él me salvo. Nicholas… esa persona que siempre llega en el momento justo. Entró a la habitación y me sonrió levemente. Levanté la mirada para verle los ojos asustados y preocupados. Intranquilos. Alarmados. Perturbados.

-Gracias Nick. – Murmure. – Si no fuera por ti, quizás no estaría con vida. –

-No me tienes que agradecer nada. Sigues siendo mi amiga, sigues siendo muy importante para mí.-  Expresó sensible.-

-Eso es muy dulce de tu parte. Me hace muy bien que digas eso. – Le hice saber. –Mañana podríamos hablar bien ¿Quieres? – Propuse demostrándole que deseaba arreglar todos los problemas entre nosotros.

-Claro que sí. – Aceptó. – Descansa, lo necesitas. ¿Quieres que me quede contigo? – Preguntó atentamente.

-Estoy bien cuidada Nick, puedes ir a descansar. De verdad. Mañana hablamos. – Respondí otorgándole serenidad.

-¿Puedo darte un abrazo? – Pidió cariñosamente.

-¿Desde cuándo preguntas eso? -  Le di permiso para que lo hiciera. Realmente no era necesario que lo pidiera, jamás lo fue. Pero quizás el tiempo que estuvimos distanciados produjo eso, una especie de pared extraña entre nosotros. Pero Nicholas la rompió al acercarse y rodearme con sus brazos. Abrazándome fuertemente.  Luego me dio un suave beso en la mejilla y salió del lugar despidiéndose de mí.

Dicen que los verdaderos amigos pueden estar separados, alejados, o no hablar muy seguido. Pero siempre aparecen cuando uno los necesita. Siempre están presentes en los días más oscuros para brindar fuerzas, para alentarnos a seguir adelante, para darnos una mano y guiarnos hacia la luz.

El apareció justo a tiempo, demostrándome que nunca dejaría de quererme. 

[Hola, les dejo el capítulo 21, es largo, estaba muy inspirada. Ah. Bueno, no se olviden POR FAVOR, de dejar un comentario, o un tweet o ALGO, me gusta saber que piensan y me dan ganas de seguir con la novela. Adiós.] 



- Evi -



5 comentarios:

  1. Holaaa :D Amé este capitulo (y todos los demás :3). Pero amo demasiado tu novela <3 me la paso revisando en Twitter si subiste cap, todo el tiempo. sdjklas Mee encanta :D

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  2. Me encanto!! Ya quiero que se arreglen :C perdon si no comente estos ultimos capitulos, es que estuve muy ocupada con el cole y solo podia leerlos ;)Siguela!!

    -@yourockmestyles

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  3. Me encanta la nove, es hermosa, espero que nick y marlene vuelvan a ser amigos como antes, perdon que no comente en algunos capitulos

    @juustboounce

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  4. Esta es una de las mejores novelas que he leido. Ya, no puedo. Es perfecta.
    - heartsforjonas

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  5. Realmente amo esta novela, esero que Nicholas y Marlene vuelvan por los menos a ser amigos como antes ya quiero leer el proximo capitulo GRACIAS !!!!! xo
    @shonasbraders

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