Narra
Nicholas:
Cenaba
esa noche con Allison cuando recibí un llamado de Marlene. No sé porque, pero
estaba tan concentrado en Allison, y lo ignore. A los segundos apague mi
teléfono. No quería arruinar la cita hablando por celular. Así que seguí como
si nada. Estuvimos un tiempo bastante largo cenando, luego caminamos un poco, y
finalmente la lleve a su casa, dejándola allí. Nos despedimos, luego de saludarla con un beso, conduje hasta
mi hogar. Subí las escaleras lentamente, con cautela, no quería despertar a
nadie. Llegue a mi habitación, y de inmediato me deje caer sobre la cama. Y
recordé el celular. Recordé el llamado de Marlene. Así que tomé el aparato
entre mis manos, y lo encendí. Demasiadas llamadas perdidas. Demasiados
mensajes de textos. Y al leer el primero, me alarmé. “Nick, necesito que vengas por favor, estoy sola.” Eso fue lo que
leí y me preocupo. Me levanté como un rayo, y corrí otra vez hasta mi
automóvil. Lo encendí y salí andando hacia la dirección de mi amiga. Estacione
donde siempre lo hacía, y me baje para tocar el timbre. Pero nadie atendió.
Entonces la llamé a su teléfono, pero tampoco contesto. Y me preocupe aún más
cuando en uno de esos llamados, oí el celular sonar dentro de su casa. Supuse
que ella también estaba ahí. Forcé la puerta lo más que pude, pero fue
imposible abrirla. Así que decidí intentar ingresar por una ventana. Termine
rompiendo uno de los vidrios. Pero afortunadamente logré ingresar.
-¡Marlene!
¡¿Marlene estás aquí?! – Preguntaba en voz alta al mismo tiempo que caminaba
por la casa. Recorrí así todo hasta llegar al living, donde me encontré con
algo aterrador. Al ver eso mi corazón empezó a latir rápidamente y con fuerzas.
Sentía que iba a salirse de mi pecho en cualquier momento. La hallé tirada en
el piso. Inconsciente. En uno de sus brazos se dejaban ver múltiples cortes los
cuales provocaban que la sangre fluyera hacia afuera. ¿Había intentado quitarse
la vida? ¿O que rayos estaba ocurriendo?
-Por
Dios, Marlene ¿Qué hiciste? – Pronuncie mientras me arrodillaba en el suelo y
trataba de reanimarla. Con mis brazos levanté la mitad de su cuerpo, y la
acomode sobre mis piernas. –Mi amor, por favor, despierta, despierta – Repetí
acariciándole la cara. No sé cómo resistí el llanto. Al ver que no reaccionaba,
llamé a Alex. Era el único que podía ayudarme, ayudarla. Afortunadamente, el me
respondió rápidamente.
-¿Qué
pasa? ¿Estás con Marlene? – Preguntó también preocupado. – Acabo de ver
llamadas, y mensajes de ella. – Agregó.
-Sí,
está conmigo, pero nada bien, tienes que venir. Creo que intentó suicidarse. –
Mencione paralizado.
-¿Está
respirando? – Preguntó. Él era un profesional, sabía actuar ante estas
situaciones.
-Si
lo hace, pero apenas lo siento. – Respondí.
-Ya
mismo estoy allí. – Aseguró y termino la llamada.
Seguía
teniéndola ahí, sobre mis piernas, lastimada, inconsciente, apenas podía oír su
respiración. Si esto era por mi culpa, jamás podría perdonármelo. Nunca debí
dejarla sola. Jamás debí alejarme. Elegí lo peor de todas las opciones.
-Vas
a ponerte bien ¿sí? Resiste. – La hable dándole fuerzas, al mismo tiempo que la
cargaba en mis brazos y la acomodaba extensamente sobre el sofá. Minutos
después una ambulancia apareció, corrí a
abrirles le puerta. Estaba Alex, junto a otros dos para-médicos Rápidamente la
posaron sobre una camilla móvil, asignándola adentro del vehículo.
-¿Va
a estar bien? – Cuestione como pude entre el caos.
-Seguramente
sí. Ve al hospital ahora mismo, allí hablaré contigo. – Indico y seguidamente
cerró las puertas de la camioneta y así dispararon casi como un rayo. Yo los seguí por detrás. Tenía que estar allí
para ella, ni si quiera recordaba porque nos habíamos separado. Lo único que
quería era que se pusiera bien cuanto antes.
Narra
Marlene:
-Marlene,
linda, ¿puedes oírme? – Escuche una voz susurrarme despacio y abrí los ojos.
Podía percibir que estaba dentro de algo en movimiento. Me quede perpleja
observando el techo color blanco lustroso. Observe hacia un costado y noté la
mitad de mi brazo vendado. También sentí la aguja incrustada en mi muñeca, con
un cable transparente que la comunicaba con el suero. Me asuste. Me asuste
porque no entendía que diablos sucedía. Pero mire hacia el otro lado, y lo vi a
Alex.
-¿Qué
me paso? – Le pregunté entre quejidos.
-Hablaremos
cuando lleguemos al hospital ¿sí? – Indico en un tono comprensivo. – Ahora dime
cómo te sientes. – Agregó.
-Me
duele todo el cuerpo. – Exprese. – Y la cabeza… es insoportable. Necesito que
pare. –
-Tranquila.
– Me dijo. – Todo estará bien. – Intentó apaciguarme acariciándome suavemente
la frente y el cabello. En ese instante no podía recordar nada de lo que había
sucedido porque solo pensaba en el dolor y no podía dejar de sentir mis
heridas. Entonces cerré los ojos. Y Solo trate de respirar, buscando un poco de
serenidad entre tanta incertidumbre. Cuando llegamos, me adentraron en el
lugar, trasladándome a un cuarto donde solo había una camilla. Allí me acosté.
-Déjame
ver tu brazo. – Pidió Alex. Yo lo extendí y le permití que hiciera su trabajo.
Quito las vendas que me había colocado anteriormente, y comenzó a trabajar más
intensamente sobre las heridas. Algunas eran tan profundas que necesito saturar
con hilo. Me ardían. Me dolían. Me punzaban. – Nick está afuera, si lo quieres
ver puedo decirle que entre. – Comenzó a hablarme para distraerme.
-No.
Mejor lo veo después. – Conteste. - ¿Qué me paso? – Insistí otra vez.
-El
té encontró tirada en tu casa. – Menciono. - ¿Tú no puedes recordar
absolutamente nada? – Cuestionó con curiosidad.
-Ahora
que lo pienso… eso es. ¡Alguien se metió a mi casa! – Exclame cuando en mi
cabeza aparecieron las primeras imágenes de lo sucedido. – Estaba la puerta del
patio abierta, y los llame a ustedes como diez veces pero no atendían. Luego vi
a alguien y… me agarro, me cubrió la boca, por eso no podía gritar. Y no sé qué
más pasó. Me golpeo, lo sé. – Conté memorizando un poco finalmente. Entonces
levante un poco mi remera, dejando ver mi abdomen, y al mirar mi lado derecho
tenía una marca enorme. Ahí me dolía demasiado. Alex delicadamente, e
intentando no lastimarme más, examino pulsándome con sus manos.
-Buenas
noticias, no hay ningún hueso roto. – Comunico. – Entonces como me contabas,
fue el golpe en la cabeza lo que te dejo inconsciente ¿no es así? –
-Estoy
más que segura. Lo que no logro entender es lo de mi brazo. – Me senté en la
camilla para poder conversar mejor. Y el bajo la vista hacia el piso. Me hizo
sentir mal conmigo misma. En algún punto él pensaba que yo misma me había hecho
eso, pero estaba segura de que no era así. – Alex ¿Estás pensando que yo misma
me hice esto? – Cuestione irritada por aquella actitud. – Si piensas eso, estás
demasiado equivocado. Jamás. Jamás me haría algo así. Jamás intente hacer algo
así. – Aclaré.
-Está
bien, yo… - Emprendió a hablar pero lo interrumpí con velocidad.
-No
¡nada está bien! Estoy asustada, alguien entro a mi casa y me hizo esto
¿Entiendes eso? – Pronuncie casi a los gritos, producto de toda la inseguridad
que llevaba dentro de mí. Me sentía débil. Nunca antes me sentí tan asustada.
-Linda,
yo te creo. Lo siento… no quería hacerte sentir mal. – Se disculpó al instante.
Yo seguía con la respiración acelerada. Y de repente sus brazos me rodearon con
fuerza.
-Vamos
a resolver esto. ¿Sí? – Me tranquilizo proporcionándome un beso tierno en la
frente, lo que me hacía sentir protegida.
Pero
quedaba hablar con alguien más. Nicholas. Que estaba esperándome del otro lado
de la puerta. Aunque quería esperar un poco para conversar con más profundidad.
En ese instante lo único que precisaba era darle las gracias, y mostrarle que
quizás estaba con vida porque él me salvo. Nicholas… esa persona que siempre
llega en el momento justo. Entró a la habitación y me sonrió levemente. Levanté
la mirada para verle los ojos asustados y preocupados. Intranquilos. Alarmados.
Perturbados.
-Gracias
Nick. – Murmure. – Si no fuera por ti, quizás no estaría con vida. –
-No
me tienes que agradecer nada. Sigues siendo mi amiga, sigues siendo muy
importante para mí.- Expresó sensible.-
-Eso
es muy dulce de tu parte. Me hace muy bien que digas eso. – Le hice saber.
–Mañana podríamos hablar bien ¿Quieres? – Propuse demostrándole que deseaba
arreglar todos los problemas entre nosotros.
-Claro
que sí. – Aceptó. – Descansa, lo necesitas. ¿Quieres que me quede contigo? –
Preguntó atentamente.
-Estoy
bien cuidada Nick, puedes ir a descansar. De verdad. Mañana hablamos. –
Respondí otorgándole serenidad.
-¿Puedo
darte un abrazo? – Pidió cariñosamente.
-¿Desde
cuándo preguntas eso? - Le di permiso
para que lo hiciera. Realmente no era necesario que lo pidiera, jamás lo fue.
Pero quizás el tiempo que estuvimos distanciados produjo eso, una especie de
pared extraña entre nosotros. Pero Nicholas la rompió al acercarse y rodearme
con sus brazos. Abrazándome fuertemente.
Luego me dio un suave beso en la mejilla y salió del lugar despidiéndose
de mí.
Dicen
que los verdaderos amigos pueden estar separados, alejados, o no hablar muy
seguido. Pero siempre aparecen cuando uno los necesita. Siempre están presentes
en los días más oscuros para brindar fuerzas, para alentarnos a seguir
adelante, para darnos una mano y guiarnos hacia la luz.
El
apareció justo a tiempo, demostrándome que nunca dejaría de quererme.
[Hola, les dejo el capítulo 21, es largo, estaba muy inspirada. Ah. Bueno, no se olviden POR FAVOR, de dejar un comentario, o un tweet o ALGO, me gusta saber que piensan y me dan ganas de seguir con la novela. Adiós.]
- Evi -
Holaaa :D Amé este capitulo (y todos los demás :3). Pero amo demasiado tu novela <3 me la paso revisando en Twitter si subiste cap, todo el tiempo. sdjklas Mee encanta :D
ResponderEliminarMe encanto!! Ya quiero que se arreglen :C perdon si no comente estos ultimos capitulos, es que estuve muy ocupada con el cole y solo podia leerlos ;)Siguela!!
ResponderEliminar-@yourockmestyles
Me encanta la nove, es hermosa, espero que nick y marlene vuelvan a ser amigos como antes, perdon que no comente en algunos capitulos
ResponderEliminar@juustboounce
Esta es una de las mejores novelas que he leido. Ya, no puedo. Es perfecta.
ResponderEliminar- heartsforjonas
Realmente amo esta novela, esero que Nicholas y Marlene vuelvan por los menos a ser amigos como antes ya quiero leer el proximo capitulo GRACIAS !!!!! xo
ResponderEliminar@shonasbraders