Narra
Nicholas:
La tranquilidad en mi mirada no era completamente sincera. La
serenidad que me definía, a veces solo era fingida. Estaba furioso por dentro.
Muy furioso. Pero no podía descontrolarme justamente en esta situación. Aquí mi
papel era cuidar de ella, quedarme a su lado, y calmarla cuando era necesario.
No lograría nada bueno si seguí mis instintos masculinos, y me iba corriendo a
romperle la cara al idiota de Jacob. Aunque era lo que más quería en aquel
momento. Estaba frenético por dentro,
hasta el punto de llegar a enojarme conmigo mismo… Me reprochaba lo
ciego que fui. ¿Cómo no pude darme cuenta a tiempo que mi mejor amiga estaba
sufriendo? La conozco, conozco toso sus gestos, sus sentimientos, sus
emociones, sus estados de ánimo. Pero esto se me paso, se me escapo de las
manos, ni si quiera pude imaginármelo. No lo noté. Y por más que me odiaría,
eso ya había pasado, no había forma de cambiarlo ni de regresar el tiempo
atrás. Pero si existían maneras de curar sus heridas. Era consciente de que
para ella yo era lo único que tenía en este mundo. Y prometí que la haría
sonreír como sea, que la haría feliz aunque tuviera que luchar contra un
ejército de personas. Verla brillar como antes era mi objetivo más importante.
***
La policía ya se había ido. Llego para cumplir con su trabajo, el
cual era hablar con Marlene, realizarle algunas preguntas, e intentar sumar más
pistas al caso. Yo aún estaba esperando para verla, porque su médico me dijo
que cuando terminaron con el interrogatorio, ella decidió dormir y descansar un
rato. Pero además también me dio buenas noticias, comunicándome que Marlene ya
podría irse a su casa al día siguiente. Afortunadamente, no había más
complicaciones, y todo indicaba que las cosas seguirían mejorando. Mientras
pensaba en lo agradable que sería darle esa noticia, me adormecí un poco
sentado en la sala de espera. Hacía como tres días que no podía dormirme y
relajarme como debía. Estuve con mucha tensión, nada en mí podía descansar
porque las cosas no estaban nada bien. Pero ahora que sabía que el peligro
estaba un poco más alejado, mi cuerpo comenzaba a respirar con serenidad y a encontrar un poco de paz. Creo que estuve
como cuatro horas con los ojos cerrados, entre dormido y despierto a la vez.
Hasta que una enfermera me hizo saber que mi mejor amiga ya estaba despierta y
quería verme.
-¡Aquí me tienes, como lo pediste! Soy todo tuyo. – Dije bromeando
para tratar de romper con todo ese clima sombrío. Ella sonrió, y se acomodó sentándose sobre la
cama, para poder conversar mejor.
-Nick… siempre siguiendo mis órdenes. – Exclamo continuando con mi
estúpido chiste. – Dime que tienes buenas noticias y que por eso estás tan de
buen humor. – Pidió como si me hubiese leído la mente.
- Si, Mar. Traigo muy buenas noticias… - Mencione ansioso. - ¡Mañana
mismo puedes salir de aquí!- Exprese animado, pensando que tomaría bien la
noticia, pero no fue así. Ella bajo la
mirada en un parpadeo. No podía comprender su tristeza en aquel momento. Creí
que lo que más quería era salir de esas cuatro paredes.
- ¿No es muy pronto? – Pregunto mostrándose desconcertada.
-No, supongo que no lo es. Estás bien… digo, tu herida está
sanando, está mejorando, ya no hay complicaciones. – Comenté intentando hacerle
ver las cosas buenas que estaban sucediendo. Marlene sonrío levemente, pensó un
poco, y luego retomo el habla.
-De verdad creo que es muy pronto. – Insistió nuevamente.
-Dime Mar, ¿Por qué crees
que es demasiado pronto? ¿Hay alguna razón en especial por la cual quieras
quedarte más tiempo aquí? – Cuestione confundido, tratando de descifrar sus misterios,
o tan solo comprenderla.
-Nick… seré sincera. Tengo miedo, me da miedo salir de aquí. Acá
me siento segura, hay gente de confianza, tengo a alguien que vive pendiente de
que esté bien, tú estás al lado mío todo
el tiempo, nadie puede presionarme, no estoy lista para salir de aquí. –
Confeso un poco nerviosa, pero sabía que estaba siendo sincera conmigo.
Entonces logré entenderla. Simplemente con la verdad pude deducir la razón de
su tristeza, de sus miedos.
-Mar…- Mencione acariciando suavemente su mejilla izquierda. – No
importa si estás aquí o no, soy tu mejor amigo y voy a estar contigo pase lo
que pase, ya lo sabes. Vivo diciéndotelo. – Aclaré con ternura. – Y nadie va a
presionarte. Estarás en tu casa, en paz. Y con respecto a lo otro, cuando
necesites a alguien que te asegure que todo está bien, llamaremos a quien sea
necesario. – Al mismo tiempo que decía todo eso, ella me miraba y me escuchaba
atentamente. Presentía que ella creía en mí. Y estaba en lo correcto. Nunca le
fallaría. Marlene no contesto, no respondió con palabras. Solo me abrazo con
fuerzas, por minutos. Y yo la correspondí con gusto. Adoraba sentirla entre mis
brazos. Tenerla ahí, conmigo.
Narra
Alex:
El día finalmente había llegado. Ya no existían más razones para
que Marlene se viera a obligada a permanecer otro tiempo aquí. Físicamente,
estaba bien. El único cuidado que implicaba su herida, eran cambiar las vendas
todos los días, algo que no era complicado y que cualquier persona con una
simple explicación podía hacerlo. Marlene es una de esas personas que te dejan
en una marca, alguien que sobresale entre tantas personas que uno ve en el día.
Será imposible de olvidar sus ojos que reflejaban temor, y me miraban asustados
cuando apenas llego. Su enorme corazón, su gran potencia, y toda la fortaleza
que lleva dentro. Y su historia… su historia es muy especial.
***
Busqué entre todos mis papeles el historial médico de Marlene, y
escribí las últimas palabras, entre ellas, la fecha del alta. Deje mi firma
justo al término de la hoja, y me dirigí hacía a sui habitación con la
intención de que también plasmara su firma sobre el papel. Ya todo estaba
listo.
-Marlene, solo necesito que firmes aquí y ya te dejaré ir. –
Comenté entregándole aquel documento en sus manos. Ella lo tomó, agarro la
lapicera, e hizo lo que le pedía rápidamente.
- ¿Estás enojada? – Pregunté bromeando porque ni siquiera me miro
a los ojos. Y presentía que algo ocurría.
-No. Odio las despedidas. – Respondió seca. – Y además, no quiero
irme. Me da terror la idea de poner un pie fuera de este lugar, pero lo
intentaré solo porque tú piensas que es lo mejor. – Agregó un poco disgustada.
Podía notarlo.
-Marlene, realmente es lo
mejor. Encerrada aquí no lograras nada. Tu vida se verá estancada entre cuatro
paredes ¿Y de verdad quieres eso? No. – Aconseje mientras ella reflexionaba en
su cabeza. – Además tienes que salir adelante. Tienes que salir, y mirar el
futuro. – Acoté.
- ¿Mirar el futuro? ¿Me hablas de mirar al futuro cuando mi pasado
es un completo desastre? Necesito entender todo lo que paso para poder seguir
adelante. Y aunque ahora me sienta la persona más débil del mundo, juro que yo
misma averiguare que sucedió exactamente ese día. – Expreso con un gigantesco
valor en cada palabra, mientras me transmitía todo el coraje y la valentía que
tenía dentro.
- ¿Lo ves? Ya estás lista para salir de aquí, estás pensando en
salir adelante y esa es la mejor señal de que estás recuperándote. – Indique
con certeza. Marlene me sonrío. Por primera vez vi una sonrisa de verdad en su
rostro. Al mismo tiempo, se acercó un poco más hacía a mí.
-Gracias, Alex. No hubiese sido lo mismo sin ti. – Me agradeció
mirándome fijamente a los ojos. Lentamente me atrapo con sus brazos, apegándose a mí. Lo hizo un tanto insegura
porque temía que yo no correspondiera el gesto. Pero de igual manera, lo hice.
La abrace, y le desee lo mejor. Me despedí. Sentí en mí una reconfortante
sensación, aprecie el momento sintiéndome bien conmigo mismo, pues había
cumplido con mi trabajo como debía. Poco a poco se alejó, tomo un bolso entre sus manos, y observo que
su amigo estaba esperándola afuera. –
Bien, supongo que ya debo irme. – Dijo acercándose hacia la puerta de salida.
Yo solo asentí dándole permiso para que se fuera cuando quisiera.
-Mar, escucha, sabes que puedes llamarme si necesitas algo. –
Mencione en voz baja antes de dejarla ir y ella esbozó una pequeña sonrisa en
su cara.
- Lo sé. – Respondió casi susurrando las palabras. Creo que
nuestra conversación se tornó un poco secreta al último, ya que está casi prohibido
que los médicos tengan una relación tan informal con los pacientes. Pero qué
más da. Yo estaba dispuesto ayudarla fuera de mi trabajo si ella lo necesitaba. Después de todo, no estaba mal.
Había algo en mí que me hacía darle tanta confianza.
~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~
[¡Hola! Creo que está vez tarde un poco en subir porque estuve ocupada con cosas del colegio, mi carrera, y mi futuro (?) Jajaja. No es fácil. Pero siempre me hago tiempo para escribir, porque amo hacerlo. Y realmente sigo inspirada. Escribir esta novela cada día se hace más emocionante, e interesante. Gracias por seguir acá, y por los comentarios. NO OLVIDEN DEJAR SU COMENTARIO, ES MUY IMPORTANTE. ¡Las quiero!♥]
- Evi -
Hermoso.
ResponderEliminarAmo como escribes.
ResponderEliminar-heartsforjonas
Ay por dios, he leido todos los capútulos, amo la novela ;) sigue así. Eres una gran escritora
ResponderEliminarasdfghjmhgfdsdfgh ahora leo el otro ♥
ResponderEliminar