Narra
Marlene:
El tiempo en la clínica había concluido. Desde el punto de vista
médico, ya no tenía que hacer más nada allí. Pero yo no quería irme, por dentro
deseaba quedarme. ¿Saben? Después de mucho tiempo, por primera vez me había
sentido realmente cuidada, apreciada. Mientras estuve internada hubo gente
alrededor mío, todo el tiempo. Siempre alguien me daba atención, me brindaba
ayuda, o simplemente estaban ahí. Era una forma de sentirme menos sola. Pero ya
no existían excusas ni razones para mantenerme en ese lugar. Así que tomé mi
bolso, agradecí de corazón a mi doctor, y luego salí junto a Nicholas por una
puerta trasera, hacia su auto. Tuvimos que escondernos un poco de algunos
periodistas y personas curiosas que me esperaban afuera de la clínica, como si
yo fuese una especie de celebridad, o persona importante. No sé qué les
interesaba de mí. Tampoco entendía porque querían verme. No iba
a darles nada, no iba a decir absolutamente nada. Solo contemplarían a una
chica con la mirada triste, perdida y confundida. Eso es todo lo que tengo. Soy
solo una chica ahogada en tristes recuerdos, que intenta día a día salir a
flote. No tengo nada especial. No hay nada en mí que pueda llamarles la
atención. No tengo un don, ni súper poderes.
Es más, debería estar muerta. Pero sobreviví.
Observé a toda esa masa de gente alborotada cuando pasamos justo
al frente de ellos en el auto con Nick. Ellos no podían vernos porque el coche
tenía vidrios polarizados, opacos, negros. Eran bastantes, demasiados. Nunca
imagine que tanta gente estaría esperando por mí. Por unos minutos me quede casi paralizada
antes ellos, mirándolos. Cámaras, micrófonos,
filmadoras… esperando tomarme una foto, grabar mi salida, o escuchar mi
voz. ¿Acaso estaba enloqueciendo?
-Es increíble. – Exprese asombrada.
-¿Te refieres a ellos? – Pregunto Nicholas al mismo tiempo que
conducía.
-Sí. No es que este encantada, al contrario. Pero ¿Están esperando
por mí? ¿No sabes si tal vez hay alguna
celebridad en esa clínica? – Comenté
tratando de entender un poco más.
-La celebridad eres tú. – Afirmo algo bromista.
-¡Nick! – Exclame fastidiada. – No soy ninguna celebridad. –
Agregue. Las palabras de Nick sonaban un tanto chistosas. Sabía que en parte lo
decía para hacerme reír. Para molestarme como siempre lo hacía. Su
sentido del
humor entre sarcástico e irónico, nunca faltaba.
- Es que no te imaginas, tú estabas ahí adentro encerrada. Pero yo
salía afuera y me atacaban. Me preguntaban cosas sobre ti. – Contó mientras yo
seguía sorprendiéndome al oírlo.
-¡¿Y qué les dijiste?! – Cuestione exaltada.
- Al principio no quise hablar, pero luego me ofrecieron un trato.
Dije todo sobre ti, a cambio de cincuenta mil dólares. Gran inversión, ¿no? –
Explico seriamente. Pero ni si quiera pude creer eso. Me di cuenta al instante
que aún seguía haciendo chistes. Sus risas por debajo de sus palabras, lo
delataron. Nick no era muy bueno cuando se trataba de mentir.
- ¡Nick! Sé que estás mintiendo. ¡No hiciste eso! – Fingí estar
enojada solo para que el continuara fastidiándome con cariño.
- Bueno, me descubriste. – Reveló. – Hablando en serio, no les
dije nada. Salí en los noticieros con mi peor cara de espanto, diciendo “¡No sé
nada!” e intentando escapar de ellos. Es gracioso cuando lo vez, pero en el
momento fue algo incómodo, muy incómodo. – Contó finalmente la historia
verdadera. Y otra vez me hizo reír. Podía imaginármelo a la perfección huyendo
aterrado de toda esa gente. Nicholas odiaba las multitudes, los gritos, y las
personas tan exaltadas. Y exactamente con esa misma muchedumbre nos encontramos
cuando llegamos a mi casa. ¡Estaban esperándome! Realmente la situación dejo de
ser “divertida.” Me sentía horrorizada, invadida, perseguida. Quería bajar y
gritarles a todos que se fueran y me dejaran en paz. Pero mi mejor amigo tenía
otro plan, había pensado en algo excelente. Regresamos una cuadra atrás, me
presto su campera, y me cubrí lo mejor que pude. Luego me bajé del auto, y comencé
a caminar hacia mi hogar. Pactamos que yo ingresaría por la puerta trasera,
mientras el los distraía en frente. Afortunadamente, las cosas salieron tal
cual lo imaginamos. Entré a mi casa sana y salva, y a los minutos, Nicholas lo
hizo también.
- ¡Misión cumplida! – Menciono satisfecho mientras buscaba mi mano
para “chocar los cinco.” Correspondí al infantil gesto mientras reía levemente.
-¿Qué les dijiste esta vez? – Pregunté curiosa.
-Les dije que no estarías aquí, que te buscaran en otro lado. – Respondió
sensato.
-No entiendo como saben dónde vivo. No esperaba todo esto… me sentido tan extraña.
– Dije sincera y la vez tan confundida.
-La gente en la clínica, enfermeras, o personas que simplemente se
enteran. Venden la información, la divulgan. Así funciona todo eso. O bueno, yo
creo que funciona así. – Explico con inteligencia. Creo que olvide mencionar
que Nicholas conoce sobre todos los temas. Es un chico muy listo y maduro, está
lleno de conocimientos.
-Eso quiere decir que tengo que tener muchísimo cuidado con la
gente. – Mencione y Nick asintió dándome la razón. – Genial, ahora tampoco
puedo relacionarme normalmente. – Agregué quejándome de mi inútil situación. El
solo se quedó en silencio, mientras escuchaba todo lo que podía reprochar sobre
mi vida. Pero yo misma decidí detener esa situación. Sentí que de alguna manera
todo se volvía agotador, que Nicholas me estaba brindando su amistad y su
atención, y que necesitaba devolverle todo lo que me estaba dando. – Nick, lo
siento. Supongo que debes tener hambre, que estás cansado. – Apunté tratando de
que él sea sincero con sus sentimientos.
-Bueno, sí, tengo hambre. Muero por una de tus pizzas. – Confeso hambriento.
Y realmente provoco en mí las ganas de
cocinar. Era algo que me gustaba hacer y esta ocasión lo anhelaba.
-Creo que hoy es tu día de suerte, puedes poner la mesa mientras
yo cocino. – Indique con una sonrisa en mi cara. Mientras me marchaba en dirección
a la cocina para comenzar a hacer mi trabajo. Me agradaba que el estuviese allí y se
quedará. Me hacía sentir apreciada
cuando el intentaba hacerme sonreír, o hablar de algo que despejara mi cabeza y
me hiciera pensar en otra cosa. Por primera vez podía valorar todo lo que se esforzaba
por mí, para verme mejor. Supe que después de todo seguía sien do afortunada,
porque tenía un amigo increíble a mi lado.
Narra
Nicholas:
La casa de Marlene tenía un gran tamaño, y era muy espaciosa.
Había muchos cuartos de sobra ya que ella sola vivía allí. Y aunque tenía el
dinero suficiente para irse a otro lugar más chico ella no lo hacía. Decía que
le gustaba esa casa porque conservaba los recuerdos de cuando era pequeña y
contaba con sus padres a su lado. Cuando se preocupaban por ella. Además a
Marlene siempre le gustaba invitar a todas sus amigas para divertirse. Iban y
venían de un cuarto a otro con la música a todo volumen. No eran muchas. No más
de seis o siete. Pero igual la pasaban fantástico. Casi siempre que yo llegaba ella estaba con
alguna de sus amigas. Lamentablemente el vacío se sentiría todo el tiempo. Es
por eso que intentaba distraerla, hacerla pensar en otra cosa. Me quedaría ahí
con ella el tiempo que sea necesario. Y aunque tuviera que irme, nunca la
dejaría sola. Me mantendría cerca de todas formas. Mientras ella cocinaba,
recogí un mantel y lo desplace sobre la mesa. Busque los platos, cubiertos, y
saque algo para beber. Justo cuando estaba llenando los vasos con la bebida
fresca, sentí el timbre de la casa.
-Nick ¿puedes atender tú? Todavía no termino con la comida. – Pidió
amablemente.
-Sí, voy yo. – Respondí caminando hacia la puerta principal y la
abrí para descubrir quién era. Y deberás que me lleve un gran disgusto. Jacob.
Jacob estaba parado, de pie ante mí. Me miró fijamente esperando a que yo
dijera algo. ¿Acoso pensaba que lo dejaría entrar?
-¿Qué necesitas? – Pregunté haciéndole saber que lo despreciaba.
-¿Está Marlene? – Respondió con una consulta.
- ¿Marlene? ¿Para qué quieres verla? Ya cometí el error una vez.
No dejaré que vuelvas a acercarte a ella.
– Advertí con la guardia en alto y aún seguía sin
entender el motivo de su visita.
-Ella quiere verme. Voy a entrar, me importa una mierda lo que tú
digas. – Expreso tornándose más agresivo. - ¡Marlene! – Gritó fuertemente para
que ella pudiera oírlo mientras me empujaba luchando contra mi voluntad para
poder entrar.
-¿Qué está pasando aquí? – Cuestiono mi mejor amiga bastante
preocupada por lo que estaba pasando.
-Marlene, tenemos que hablar. Tenemos que hablar. – Insistía Jacob.
-No. Veté de aquí. No es el momento. – Indico Marlene intentando
despacharlo de su casa.
-Yo quiero hablar, por lo tanto hablaremos. – Afirmo en el mismo
momento que me sobrepaso estirando su brazo, y agarrando a Marlene para
atraerla hacia a él.
-Oye ¡No la toques! – Exclame fuertemente dándole un empujón hacía
atrás. La situación se convirtió en un hecho violento cuando él me golpeo y yo
le respondí de la misma manera. Jamás había peleado así con alguien. Pero como
dicen, siempre hay una primera vez para todo. Y todo se vio más alborotado
cuando una persona que pasaba por ahí intercedió separándonos.
-¡Nick! ¡Nick! Detenté. – Ordeno mi mejor amiga elevando un poco
su tono de voz. Y sosteniéndome de la cintura para evitar que siguiera pelando.
Otro sujeto había agarrado de igual manera a Jacob, y trataba de calmarlo. –
Vamos adentro, ya déjalo. No vale la pena. – Susurro haciendo que mi furia poco
a poco se acentuara con serenidad. Respire agotado y me dije a mi mismo que con
violencia no solucionaría nada. Di media a vuelta dándole la espalda a ese
individuo, y regrese adentro junto a Mar.
- ¿Puedes tranquilizarte? Esto no le hace bien a nadie. ¡Te acaban
de lastimar! – Reprocho un poco enojada, pero cuidando de mí. Enseguida busco
el botiquín de auxilios para sanar el pequeño corte que tenía en mi cara.
-Ya sé que no hice bien, pero es un idiota, un imbécil. – Conteste
aún con furia. Exploté cuando lo vi armando tan escándalo. No soporté que fuese
a interrumpir nuestra tranquilidad. Y deseaba que pagara el daño que había
hecho.
-Ya está. Mejor terminemos con esto, y vayamos a seguir con lo que
estábamos haciendo. La pizza está lista. – Menciono cambiando radicalmente de
tema. – Nick… - Musito. – Gracias por todo. – Acotó brindándome un suave beso
en la mejilla, y abrazándome cariñosamente.
Después de todo el desastre, los
golpes, y los gritos, tenerla tan cerca me dio paz.
~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~
[¡Otro capítulo! Lo único que tengo para decir es que espero que estén disfrutando la novela, que les guste, y que tengan ganas de leer. No se olviden de los comentarios, POR FAVOR. Son muy importantes para mí. Gracias a todas. ♥]
Desde ahora todo tomará un rumbo(? ahque dsklfjads, siguela!
ResponderEliminar-@cradelevingne
Me encantoooooooo. Siguela!!
ResponderEliminar-@yourockmestyles
Me lei los ultimos tres capitulos porque me habia colgado y no los habia podido leer y me encantaron. Seguila que se está poniendo interesantisima! :B. Besos!
ResponderEliminar@JonasMyHeroes ~
me encanta, cada vez mas cerca..
ResponderEliminarMe encanto, amo esta novela, please siguela.
ResponderEliminarTe comento por aca @shonasbrader xo
Me encantaaaaa!!!! Siguela.
ResponderEliminar@lissettegv_
Acá volvió tu fan. Como de costumbre, no puedo decir más que ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAA. En estos días yo subo un capitulo de la mía ñiajaja (?
ResponderEliminarPD: Te quiero ♥
hermoso, omfg
ResponderEliminar- heartsforjonas
Perfecto el capitulo!! <3
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