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lunes, 11 de febrero de 2013

Capítulo VII


Narra Marlene:

El tiempo en la clínica había concluido. Desde el punto de vista médico, ya no tenía que hacer más nada allí. Pero yo no quería irme, por dentro deseaba quedarme. ¿Saben? Después de mucho tiempo, por primera vez me había sentido realmente cuidada, apreciada. Mientras estuve internada hubo gente alrededor mío, todo el tiempo. Siempre alguien me daba atención, me brindaba ayuda, o simplemente estaban ahí. Era una forma de sentirme menos sola. Pero ya no existían excusas ni razones para mantenerme en ese lugar. Así que tomé mi bolso, agradecí de corazón a mi doctor, y luego salí junto a Nicholas por una puerta trasera, hacia su auto. Tuvimos que escondernos un poco de algunos periodistas y personas curiosas que me esperaban afuera de la clínica, como si yo fuese una especie de celebridad, o persona importante. No sé qué les interesaba de mí. Tampoco entendía porque querían verme.   No iba a darles nada, no iba a decir absolutamente nada. Solo contemplarían a una chica con la mirada triste, perdida y confundida. Eso es todo lo que tengo. Soy solo una chica ahogada en tristes recuerdos, que intenta día a día salir a flote. No tengo nada especial. No hay nada en mí que pueda llamarles la atención. No tengo un don, ni súper poderes.  Es más, debería estar muerta. Pero sobreviví.
Observé a toda esa masa de gente alborotada cuando pasamos justo al frente de ellos en el auto con Nick. Ellos no podían vernos porque el coche tenía vidrios polarizados, opacos, negros. Eran bastantes, demasiados. Nunca imagine que tanta gente estaría esperando por mí.  Por unos minutos me quede casi paralizada antes ellos, mirándolos. Cámaras, micrófonos,  filmadoras… esperando tomarme una foto, grabar mi salida, o escuchar mi voz. ¿Acaso estaba enloqueciendo?

-Es increíble. – Exprese asombrada.

-¿Te refieres a ellos? – Pregunto Nicholas al mismo tiempo que conducía.

-Sí. No es que este encantada, al contrario. Pero ¿Están esperando por mí? ¿No sabes si tal vez hay alguna 
celebridad en esa clínica? – Comenté tratando de entender un poco más.

-La celebridad eres tú. – Afirmo algo bromista.

-¡Nick! – Exclame fastidiada. – No soy ninguna celebridad. – Agregue. Las palabras de Nick sonaban un tanto chistosas. Sabía que en parte lo decía para hacerme reír. Para molestarme como siempre lo hacía. Su 
sentido del humor entre sarcástico e irónico, nunca faltaba.

- Es que no te imaginas, tú estabas ahí adentro encerrada. Pero yo salía afuera y me atacaban. Me preguntaban cosas sobre ti. – Contó mientras yo seguía sorprendiéndome al oírlo.

-¡¿Y qué les dijiste?! – Cuestione exaltada.

- Al principio no quise hablar, pero luego me ofrecieron un trato. Dije todo sobre ti, a cambio de cincuenta mil dólares. Gran inversión, ¿no? – Explico seriamente. Pero ni si quiera pude creer eso. Me di cuenta al instante que aún seguía haciendo chistes. Sus risas por debajo de sus palabras, lo delataron. Nick no era muy bueno cuando se trataba de mentir.

- ¡Nick! Sé que estás mintiendo. ¡No hiciste eso! – Fingí estar enojada solo para que el continuara fastidiándome con cariño.

- Bueno, me descubriste. – Reveló. – Hablando en serio, no les dije nada. Salí en los noticieros con mi peor cara de espanto, diciendo “¡No sé nada!” e intentando escapar de ellos. Es gracioso cuando lo vez, pero en el momento fue algo incómodo, muy incómodo. – Contó finalmente la historia verdadera. Y otra vez me hizo reír. Podía imaginármelo a la perfección huyendo aterrado de toda esa gente. Nicholas odiaba las multitudes, los gritos, y las personas tan exaltadas. Y exactamente con esa misma muchedumbre nos encontramos cuando llegamos a mi casa. ¡Estaban esperándome! Realmente la situación dejo de ser “divertida.” Me sentía horrorizada, invadida, perseguida. Quería bajar y gritarles a todos que se fueran y me dejaran en paz. Pero mi mejor amigo tenía otro plan, había pensado en algo excelente. Regresamos una cuadra atrás, me presto su campera, y me cubrí lo mejor que pude. Luego me bajé del auto, y comencé a caminar hacia mi hogar. Pactamos que yo ingresaría por la puerta trasera, mientras el los distraía en frente. Afortunadamente, las cosas salieron tal cual lo imaginamos. Entré a mi casa sana y salva, y a los minutos, Nicholas lo hizo también.

- ¡Misión cumplida! – Menciono satisfecho mientras buscaba mi mano para “chocar los cinco.” Correspondí al infantil gesto mientras reía levemente.

-¿Qué les dijiste esta vez? – Pregunté curiosa.

-Les dije que no estarías aquí, que te buscaran en otro lado. – Respondió sensato.

-No entiendo como saben dónde vivo.  No esperaba todo esto… me sentido tan extraña. – Dije sincera y la vez tan confundida.

-La gente en la clínica, enfermeras, o personas que simplemente se enteran. Venden la información, la divulgan. Así funciona todo eso. O bueno, yo creo que funciona así. – Explico con inteligencia. Creo que olvide mencionar que Nicholas conoce sobre todos los temas. Es un chico muy listo y maduro, está lleno de conocimientos.

-Eso quiere decir que tengo que tener muchísimo cuidado con la gente. – Mencione y Nick asintió dándome la razón. – Genial, ahora tampoco puedo relacionarme normalmente. – Agregué quejándome de mi inútil situación. El solo se quedó en silencio, mientras escuchaba todo lo que podía reprochar sobre mi vida. Pero yo misma decidí detener esa situación. Sentí que de alguna manera todo se volvía agotador, que Nicholas me estaba brindando su amistad y su atención, y que necesitaba devolverle todo lo que me estaba dando. – Nick, lo siento. Supongo que debes tener hambre, que estás cansado. – Apunté tratando de que él sea sincero con sus sentimientos.

-Bueno, sí, tengo hambre. Muero por una de tus pizzas. – Confeso hambriento.  Y realmente provoco en mí las ganas de cocinar. Era algo que me gustaba hacer y esta ocasión lo anhelaba.

-Creo que hoy es tu día de suerte, puedes poner la mesa mientras yo cocino. – Indique con una sonrisa en mi cara. Mientras me marchaba en dirección a la cocina para comenzar a hacer mi trabajo.  Me agradaba que el estuviese allí y se quedará.  Me hacía sentir apreciada cuando el intentaba hacerme sonreír, o hablar de algo que despejara mi cabeza y me hiciera pensar en otra cosa. Por primera vez podía valorar todo lo que se esforzaba por mí, para verme mejor. Supe que después de todo seguía sien do afortunada, porque tenía un amigo increíble a mi lado.

Narra Nicholas:

La casa de Marlene tenía un gran tamaño, y era muy espaciosa. Había muchos cuartos de sobra ya que ella sola vivía allí. Y aunque tenía el dinero suficiente para irse a otro lugar más chico ella no lo hacía. Decía que le gustaba esa casa porque conservaba los recuerdos de cuando era pequeña y contaba con sus padres a su lado. Cuando se preocupaban por ella. Además a Marlene siempre le gustaba invitar a todas sus amigas para divertirse. Iban y venían de un cuarto a otro con la música a todo volumen. No eran muchas. No más de seis o siete. Pero igual la pasaban fantástico.  Casi siempre que yo llegaba ella estaba con alguna de sus amigas. Lamentablemente el vacío se sentiría todo el tiempo. Es por eso que intentaba distraerla, hacerla pensar en otra cosa. Me quedaría ahí con ella el tiempo que sea necesario. Y aunque tuviera que irme, nunca la dejaría sola. Me mantendría cerca de todas formas. Mientras ella cocinaba, recogí un mantel y lo desplace sobre la mesa. Busque los platos, cubiertos, y saque algo para beber. Justo cuando estaba llenando los vasos con la bebida fresca, sentí el timbre de la casa.

-Nick ¿puedes atender tú? Todavía no termino con la comida. – Pidió amablemente.

-Sí, voy yo. – Respondí caminando hacia la puerta principal y la abrí para descubrir quién era. Y deberás que me lleve un gran disgusto. Jacob. Jacob estaba parado, de pie ante mí. Me miró fijamente esperando a que yo dijera algo. ¿Acoso pensaba que lo dejaría entrar?

-¿Qué necesitas? – Pregunté haciéndole saber que lo despreciaba.

-¿Está Marlene? – Respondió con una consulta.  

- ¿Marlene? ¿Para qué quieres verla? Ya cometí el error una vez. No dejaré que vuelvas a acercarte a ella. 

– Advertí  con la guardia en alto y aún seguía sin entender el motivo de su visita.

-Ella quiere verme. Voy a entrar, me importa una mierda lo que tú digas. – Expreso tornándose más agresivo. - ¡Marlene! – Gritó fuertemente para que ella pudiera oírlo mientras me empujaba luchando contra mi voluntad para poder entrar.

-¿Qué está pasando aquí? – Cuestiono mi mejor amiga bastante preocupada por lo que estaba pasando.

-Marlene, tenemos que hablar. Tenemos que hablar. – Insistía Jacob.

-No. Veté de aquí. No es el momento. – Indico Marlene intentando despacharlo de su casa.

-Yo quiero hablar, por lo tanto hablaremos. – Afirmo en el mismo momento que me sobrepaso estirando su brazo, y agarrando a Marlene para atraerla hacia a él.

-Oye ¡No la toques! – Exclame fuertemente dándole un empujón hacía atrás. La situación se convirtió en un hecho violento cuando él me golpeo y yo le respondí de la misma manera. Jamás había peleado así con alguien. Pero como dicen, siempre hay una primera vez para todo. Y todo se vio más alborotado cuando una persona que pasaba por ahí intercedió separándonos.

-¡Nick! ¡Nick! Detenté. – Ordeno mi mejor amiga elevando un poco su tono de voz. Y sosteniéndome de la cintura para evitar que siguiera pelando. Otro sujeto había agarrado de igual manera a Jacob, y trataba de calmarlo. – Vamos adentro, ya déjalo. No vale la pena. – Susurro haciendo que mi furia poco a poco se acentuara con serenidad. Respire agotado y me dije a mi mismo que con violencia no solucionaría nada. Di media a vuelta dándole la espalda a ese individuo, y regrese adentro junto a Mar.

- ¿Puedes tranquilizarte? Esto no le hace bien a nadie. ¡Te acaban de lastimar! – Reprocho un poco enojada, pero cuidando de mí. Enseguida busco el botiquín de auxilios para sanar el pequeño corte que tenía en mi cara.

-Ya sé que no hice bien, pero es un idiota, un imbécil. – Conteste aún con furia. Exploté cuando lo vi armando tan escándalo. No soporté que fuese a interrumpir nuestra tranquilidad. Y deseaba que pagara el daño que había hecho.

-Ya está. Mejor terminemos con esto, y vayamos a seguir con lo que estábamos haciendo. La pizza está lista. – Menciono cambiando radicalmente de tema. – Nick… - Musito. – Gracias por todo. – Acotó brindándome un suave beso en la mejilla, y abrazándome cariñosamente. 

Después de todo el desastre, los golpes, y los gritos, tenerla tan cerca me dio paz.  

~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~


[¡Otro capítulo! Lo único que tengo para decir es que espero que estén disfrutando la novela, que les guste, y que tengan ganas de leer. No se olviden de los comentarios, POR FAVOR. Son muy importantes para mí. Gracias a todas. ♥]

9 comentarios:

  1. Desde ahora todo tomará un rumbo(? ahque dsklfjads, siguela!

    -@cradelevingne

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  2. Me encantoooooooo. Siguela!!

    -@yourockmestyles

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  3. Me lei los ultimos tres capitulos porque me habia colgado y no los habia podido leer y me encantaron. Seguila que se está poniendo interesantisima! :B. Besos!

    @JonasMyHeroes ~

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  4. Me encanto, amo esta novela, please siguela.
    Te comento por aca @shonasbrader xo

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  5. Me encantaaaaa!!!! Siguela.
    @lissettegv_

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  6. Acá volvió tu fan. Como de costumbre, no puedo decir más que ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAA. En estos días yo subo un capitulo de la mía ñiajaja (?

    PD: Te quiero ♥

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  7. hermoso, omfg

    - heartsforjonas

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