Narra Marlene:
Caras
desconocidas me observaban mientras yo caminaba hacia la salida del hospital.
Los pacientes en la sala de esperas, la gente de limpieza, y hasta algunas
enfermeras giraban disimuladamente para verme. Obviamente, yo me di cuenta al
instante. Eso no era normal para mí. Y claro, uno siempre puede notar cuando
está sucediendo algo insólito. Pero seguí caminando como si nada, pues no podía
permitir que eso me afectara de alguna manera. Estaba a punto de irme, cuando
una mujer delgada, de tez blanca, y cabello rubio por los hombros, que al
parecer era enfermera, se acercó y comenzó a caminar a mi lado. Me hizo un par
de preguntas, muy amablemente, entre ellas si yo era la últimamente mencionada,
Marlene Becker. Le respondí haciéndole saber que sí, que yo era la persona que
aparentemente estaba buscando. Ahí nos detuvimos, y finalmente se centró en el
tema que más le interesaba, y al parecer, era sobre Alex.
-Así que tú eres
la famosa Marlene. – Comentó un tanto sorprendida y yo asentí. – Todo el
hospital recuerda el día que llegaste. – Agregó haciendo que me disgustara un
poco esa acotación.
-¿Si? A mí no me
gusta recordar ese día, sinceramente. – Aclaré incomodándola un poco.
-Lo siento.- Se
disculpó. Y realmente parecía que hablaba en serio. - ¿Te has hecho muy cercana
a Karev, no es así? – Pregunto con certeza. Y sonreí levemente.
-Somos buenos
amigos. – Mencione contestando sus dudas.
-Sé nota. ¿Te
trata muy bien, no? – Cuestiono nuevamente. Al parecer está mujer tenía grandes
interrogantes con respecto a mi relación con Alex.
-Sí, es una muy
buena persona. – Respondí cortante. Me comenzaba a molestar la situación.
-Eso no lo dudo. –
Expreso con seguridad. – Pero, te lo diré de una vez. Lleva mucho tiempo poder
tener una amistad con Alex, y más aún conocerlo. Suele ser muy cerrado con la
gente, y ya descubrirás que tiene sus motivos. Pero contigo es diferente, eres
importante y especial para él. - Revelo
dejándome bastante impresionada. ¿Especial? ¿Importante? Eran palabras que a
uno le daban cierta felicidad. Sentirse especial, sentir que le importas a
alguien… Eso es muy bueno.
-¿Tu intentas
decirme que Alex cambia para bien cuando está conmigo? – Pregunté siendo
directa y sin titubeos.
- Algo así. –
Respondió. – Pero lo que yo quería decirte en realidad es que valores lo que
hace por ti, porque a él le cuesta mucho confiar en la gente, pero obviamente
no es tu caso. – Manifestó finalmente. Y supe que era eso lo que quería decirme
desde un principio. – Tu le haces bien, y eso me alegra a mí… también soy su
amiga. – Agregó con una sonrisa.
-Gracias por el
consejo… ¿tu nombre es? – Agradecí rápidamente.
-Isabel, mi
nombre es Isabel. – Respondió y yo le devolví el gesto de amabilidad, para
luego abrir la puerta, y abandonar el lugar. Aunque la conversación había sido
un tanto confusa, la mirada y las palabras de esa chica eran sinceras. Y por
eso me había caído bien. Regrese caminando a mi casa, lentamente, y con tranquilidad.
¿Pensando? No. La única frase que había quedado titubeando en mi cabeza era: “Contigo
es diferente, eres importante y especial para él.” Escuchaba la voz de aquella
chica repitiendo esas palabras una y otra vez. Una pequeña sonrisa maquillaba
mi cara con naturalidad, mientras una corriente de buenos sentimientos, y
agradables sensaciones recorrían mi cuerpo.
Narra Nicholas:
Últimamente mi
mejor amiga estaba más sensible que nunca. Pero a la vez también tenía una
actitud un poco fría y cortante, y eso hacía que a veces el clima en su casa
fuera un poco tenso. Cuando la besé, lo hice con la esperanza de cambiar todo.
Pensé que quizás lo que más necesitaba era ser amada, creí que con amor sus
problemas se transformarían en algo más liviano, y más fácil de soportar. Pero
no fue así. Ella no pudo ver todo lo que ganaría, sino que solo se preocupó en
lo que podía perder. Y la verdad aquí es
que ella jamás va a perderme, pase lo que pase. Aunque no tuve el coraje suficiente
para decírselo, para confesarle todo lo que siento desde hace un largo tiempo.
Sé que en el fondo ella lo sabe, pero simplemente ahora no puede reconocerlo. El
día después de aquel suceso, fui al medio día su casa, pero no la encontré
allí. Supuse que había salido a caminar, o algo por el estilo. Así que regrese
unas horas después, y esta vez, si estaba.
-¿Cómo estás? –
Pregunté comenzando una conversación.
-¿Hoy? La verdad
es que me siento bien. – Respondió convencida de lo que decía. - ¿Y tú? - Agregó también interesada.
-Bien. – Conteste.
– Vine a buscarte hace un rato, pero no estabas. – Mencione con la intención de
que me
contara donde había estado.
-Ah… si, lo que
pasa es que salí a caminar, y luego fui a visitar a Alex. Tenía que agradecerle
lo que hizo por mí la otra noche. – Comentó con tranquilidad. Y otra vez se
despertó dentro de mi cuerpo esa extraña sensación… celos. Pero en cambio, en
esta ocasión me contuve, los retuve. Y no dije nada más, solo cambie de tema.
-Está bueno eso
de salir a caminar, digo, despejarse un rato es saludable. – Aseguré. – Pero
hoy vine en mi auto y me preguntaba si tenías ganas de pasear… dar una vuelta.
¿Quieres? – Propuse entusiasmado, y ella sonrío. Eso era buena señal.
-¡Sí! Justo
quería decirte que invité a Alex a cenar esta noche, podríamos ir a comprar
para preparar algo rico. – Expreso ahora ella con un gran entusiasmo. Me dejo
algo intacto, sorprendido. ¿Una cena? ¿Los tres? ¿Estaba hablando en serio?
Porque no podía creerlo.
-Claro, sí.
Podemos ir a comprar las cosas. – Fingí estar conforme y de acuerdo.
-Entonces, voy a
buscar mi cartera y vamos ¿Si? – Menciono subiendo las escaleras para buscar
las cosas que estaban en su habitación. Yo asentí, haciéndole saber que la
esperaría. Cuando regreso, ingresamos a mi auto, y salimos rumbo al mercado. A
Marlene se le había ocurrido preparar lasaña. Así que compramos cada uno de los
elementos. A decir verdad, mi mejor amiga era muy buena cocinando. Tenía esa
gran capacidad de que todo salga exquisito. Además siempre le gustaba probar, y
realizar recetas nuevas. Era normal de que cada fin de semana me invitará a
comer alguna comida nueva hecha por ella misma. Después de hacer todo lo
necesario, volvimos a la casa, y Marlene comenzó a preparar todo, mientras yo
le hacía compañía. Simplemente la observaba a un lado, la hacía reír, y
conversaba con ella. Me agradaba verla, mirarla. Y como cualquier hombre que
está enamorado, pienso que mi chica, es la más linda de todas.
***
Habían pasado
poco más de diez minutos de la hora oficial de aquel encuentro, el “invitado”,
no llegaba. Decidimos esperar un poco más, después de todo, cualquiera puede
atrasarse o no ser puntual (por cierto, no soporto que la gente sea impuntual,
pero ese no es el tema), pero pasaron más de cuarenta minutos, y aún no se hacía
presente. Hasta que sonó el celular de Marlene, un mensaje de texto aparecía en
la pantalla. “Lo siento mucho, de verdad quería ir. Lo lamento, el trabajo me
lo impide. Espero verte en otra ocasión.” Algo así leyó Mar en voz alta. Y al
instante noté su decepción, la forma en que se desanimó en tan solo segundos. Es que realmente se había esmerado en preparar
todo.
-¿Igual podemos
cenar nosotros, no? Sería una lástima desperdiciar todo esto. – Mencione tratando
de distraerla.
-Sí, Nick. Quédate.
– Respondió mientras se puso de pie para ir a buscar la comida que estaba en el
horno.
Y finalmente, quedamos solo los dos. Cenamos rápidamente, y luego
conversamos un poco, fue algo normal, pero extraño a la vez. Sentía que ella
estaba rara. Cuando todo termino, le pregunté si quería que me quedará esa
noche, pero Marlene dijo que no. Explico que debía acostumbrarse a pasar tiempo
sola, porque no podía presionar a nadie para que esté todo el tiempo con ella.
Fue una excusa un tanto… confusa. Pero no pregunté más nada, solo me despedí de
ella, tomé las llaves de mi auto, y regrese a mi casa. ¿Cómo me sentí? Mal.
Rechazado. Ignorado. Sin importancia. No pude evitar llorar en silencio, en mi
cuarto, pensando solo en cuanto la amaba. ¿Estaba haciendo algo mal? ¿Qué demonios
pasaba? Si todo el tiempo lo único que intentaba era hacerla sentir mejor, darle
un poco de felicidad, contenerla, cuidarla. ¿Qué error estaba cometiendo? Daba
todo de mí. No me interesaba si estaba cansado, de mal humor, o lo que sea.
Para ella siempre estaría. Pero me estresaba, me enfadaba sentir que el amor
que le daba todos los días no era valorado. Me frustraba, era como sentirse
insignificante. Lloraba de bronca, lloraba por amor. Nunca nada era suficiente.
Quizás yo no soy suficiente, no soy lo que merece.
Tal vez ella merezca algo
mucho mejor que yo.
~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~
[Solo una cosa les digo, no me odien por hacer llorar a Nick, jajaja. Además, oficialmente desde este capítulo, la novela se pone más interesante, o al menos eso creo. Espero que les guste, y les agradezco por todo. No se olviden de sus comentarios!! Gracias por leer hermosas.]
- Evi -
Me encanto, síguela!!
ResponderEliminarOdio que marlene no se de cuenta de que siente nick por ella jajaja me encanta la noveee
ResponderEliminarbesooos
@juustbooucne
me encantoo y estuvo largo :DD y pobre nick u_u espero con ansias el siguiente capitulo *o*
ResponderEliminar-sharon_jonasjb